lunes, 25 de mayo de 2015

en cualquier suelo

Pero de un modo más apropiado y serio puede decirse que, donde y quienquiera que sea, si se da el caso de que dispone de recursos moderados para la vida, allí uno no es ni un apátrida, ni un sin hogar, ni un extranjero. Sólo hace falta temer, además de tales medios de vida, sensatez y raciocinio, como tiene el piloto el ancla de su nave para que pueda fondear y atracar en cualquier puerto. Pues si pierde una cantidad de dinero, no es posible reunir otra con facilidad y rapidez, pero cualquier ciudad se hace patria enseguida para el hombre que sabe tener trato con ella y tiene raíces capaces de vivir y crecer en todas partes y de prender en cualquier suelo.




Plutarco

martes, 5 de mayo de 2015

arte horizontal y arte vertical

Como expresión del viaje, la poesía y la narración conceden un equipaje y un camino: son mudanza. Localizan, avanzan, son tránsito de un estar hacia otro estarPero difieren en el tiempo dedicado y en el medio de transporte. 
La narración estimula la idea del viaje en tren. La vida interior de los vagones. Para la narración el paisaje exterior representa el decorado contraído en la vida, entre el asiento y la conversación. Nunca se desprende el sentido de la marcha, y de la vía, ni el camino de la historia. 
La poesía no viaja en tren. Su verso es vía muerta, surco que paraliza el trayecto. Viaja como vagabunda, instalándose indefinidamente en cada aldea, en cada pueblo, cada cafetería. Más que de estar a estar, viaja de ser a ser
Para Gaston Bachelard la escritura en prosa era arte horizontal, a diferencias de la expresión poética que es vertical y se entierra y se ancla en cada territorio. La poesía avanza a duras penas, la narrativa supone llegar, regresar, continuar. Por ello, el narrador escribe la crónica, el cuento, la obra, y cambia luego de equipaje. El poeta no sabe, o no puede, desprenderse de la extrañeza del viaje. Asume la imposibilidad de salir de él. No llega a ningún lugar, se hace lugar.