lunes, 18 de agosto de 2014

el viaje de Ulises

Al principio Dios creó el viaje, luego la duda y finalmente la nostalgia



Theo Angelopoulos

domingo, 3 de agosto de 2014

conversaciones

Si crees que el viaje tiene alguna utilidad, éste te da la espalda. Que sí... -dijo Wilfredo-, que no sirve de nada. Te lo digo yo... de verdad. Qué ingenuo..., qué tonto era. Si hasta me iba a las cafeterías de los aeropuertos a escribir poemas. Nada. No encontré la forma. Lo peor es que lo único que se me ocurrió para que nadie me molestara con preguntas fue mentir. Empecé a mentir a todos. Mentía al que me hablaba sobre el frío de cualquier país del norte, y mentía también a quien me preguntaba por las islas, contándole que era como vivir en un faro. A fin de cuentas, no me costaba mucho esfuerzo hacer que se imaginaran una postal que siempre habían soñado. Pero a mí, el viaje me seguía siendo insípido, me sabía a agua, era transparente. Qué estúpido -refunfuñó. Lo entendí tarde. Tal vez demasiado... Verás. Es imposible ir a buscar respuestas, sin ni siquiera entender las preguntas. Eso es realmente idiota. Hacer un viaje sin entender el otro viaje no sirve -repitió muy convencido. Solo con atender al primero, al viaje real, al único, nos puede ocupar toda la vida. Es lo que merece la pena. Los otros viajes nunca llegarán a su altura. Qué estúpido...