sábado, 17 de mayo de 2014

trazar un camino

Hablar y escribir, contar y pensar, es transcurrir, ir de un lado a otro: pasar. Un cuadro tiene límites espaciales pero no tiene ni principio ni fin; un texto es una sucesión que comienza en un punto y acaba en otro. Escribir y hablar es trazar un camino: inventar, recordar, imaginar una trayectoria, ir hacia... La pintura nos ofrece visión, la literatura nos invita a buscarla y así traza un camino imaginario hacia ella. La pintura construye presencias, la literatura emite sentidos y después corre tras de ellos.


Octavio Paz

domingo, 11 de mayo de 2014

Espiral

No todos los faros se mueven en círculos, algunos dibujan una espiral. Son pocos; pero son... Faros con forma de tornillo que se enrosca y se desenrosca, que hace un giro hacia adentro y otro hacia afuera. Absorto en su trance. Un movimiento de desaparición en el día y de aparición en la noche. 
Más allá de la monotonía de la repetición del faro tradicional, son faros que juegan al ir y venir sobre uno mismo, a salir y resolverse: siempre atentos al lugar de anclaje, al lugar que los sostiene, a las islas que son el eje de todo su equilibrio.  

miércoles, 7 de mayo de 2014

Canción nómada

Mi casa
fue un zapato




W S Merwin

jueves, 1 de mayo de 2014

orientación desde la distancia

Suponer que no termina es confundir el viaje con la errancia. El viaje siempre acaba. Solo queda deshacer y rehacer la maleta, detenerse y volver a partir. En todo los viajes existe un motivo que frena el movimiento. Para unos es un alguien, para otros un algo
No es extraño entonces encontrar en los cuidadores de palomas mensajeras una forma singular de hacer que éstas regresen. Un regreso que, dicho sea de paso, le asegura recuperarlas en sus competiciones. En este caso, la técnica de llamada tiene cierta influencia de la Penélope literaria de Homero, aquel personaje que esperaba y también dirigía el regreso de Ulises a Ítaca. En el colombófilo, aunque suene irónico y menos literario que el nombre de Penélope, el "buchuo", esa paloma que comparte jaula con la viajera, es quien queda a la espera; es su reclamo, su guía, la cara familiar que busca en medio de los palomares que están por el camino, como en la zona de llegada de los aeropuertos. Solo allí reconoce la viajera que está en casa. Supone el reencuentro, la seguridad. Una cara y un arrullo familiar. Un hogar.