domingo, 20 de abril de 2014

libro de las preguntas

"Haznos, mediante una imagen, ver el exilio", le pidieron.
Y dibujó una isla. Y explicó:
"La palabra es una isla.
El libro es un océano poblado de islas.
El libro es un cielo acribillado a estrellas.
La isla, la estrella son figuras del exilio.
El océano, el cielo son exilio en el exilio 
y también ley de exilio.
El exilio está en la ley; pues la ley
es libro 
en la palabra"



Edmon  Jabés

viernes, 11 de abril de 2014

El gran mural

Algunos barcos esperan su turno para entrar en el muelle, otros, con menos suerte, pasan semanas a la espera de que ocurra algo, oxidándose en la incertidumbre. Desde la distancia, observan "el gran mural de las Palmas de Gran Canaria", como lo llamó Manuel Padorno, esa pintura horizontal de diferentes alturas superpuestas que dibuja la perspectiva de un desmoronamiento. Cada vez que los miro me viene a la memoria la noche en que fondeamos a pocos metros del muelle, justo delante de Vegueta. Tan cerca. Tan lejos. El gran mural, con su dibujo de laderas y  luces de parpadeo, se confrontaba con nuestro barco. Se establecía así un diálogo de arribo y expulsión. En aquella oscuridad que no paraba de balancearse, con la angustia de no llegar aún, las olas hacían preguntas constantemente, allí donde la ciudad aletargada y callada dejaba diluir sus respuestas o respondía negativamente con su faro, mirando hacia otro lado. Frente a frente. La ciudad descansaba y se ensimismaba, reponía sus fuerzas, mostraba para mí su figura reconocida y ajena. 

jueves, 10 de abril de 2014

Vivir y viajar, hacerse uno y hacerse otro

Nunca debe olvidarse que el verdadero viajero, el que a lo largo de la historia ha escrito las páginas que más nos conmueven, es aquel que no salió indemne del viaje, aquel a quien el viaje transformó y aquel que ante el paisaje extraño, entre la gente que le era extranjera, aprendió a mirar en el fondo de sí mismo como no había aprendido antes. El verdadero viajero es Ulises, volviendo a Ítaca con el alma herida de zozobras; Marco Polo, reflejando el horizonte familiar en Venecia en sus pupilas deslumbradas por el sol de Oriente; o Alonso Quijano, muriendo en su juicio después de haber gastado su locura por el camino.


Lorenzo Silva

martes, 1 de abril de 2014

la ola que regresa

La ola perfecta es la ola imperfecta. Sin duda. Porque la perfección del mar consiste en ser imperfecto, contener todos los desequilibrios, todos los vaivenes, su extraña quietud de maremoto horizontal. Así, la ola perfecta es siempre la que rehuye una forma precisa. Sin molde y sin silueta es la que más salpica, la que más arrastra la corriente, la que se inunda de espuma, la que revienta con violencia contra el paseo o interrumpe la navegación con mareos y vómitos. Pero siempre hay una que destaca sobre las demás. Una ola perfecta. Como decía el poeta Fabio Morábito, es una ola simple, una ola recurrente: la ola que regresa.