lunes, 24 de marzo de 2014

lunes, 17 de marzo de 2014

de distintos y distantes

Distinto y Distante coinciden por casualidad en la misma librería. Pregunta Distinto a un empleado sobre el libro de un autor de su país. A lo que el empleado, con desprecio servicial, señala los libros que están en la estantería de enfrente. Distinto se decide entonces por un pequeño libro, una novela, y algo incómodo por la reacción del vendedor paga y se va pensando en lo mucho que le gustaría que los demás no fueran tan distantes.
Distante, por su parte, espera su turno. Acobardado por un miedo agorafóbico que le acompaña desde siempre, pide un libro de poemas, que el encargado de la tienda, con su amplia sonrisa, su cordialidad extrema, le despacha. Distante paga desde su baldosa de seguridad, porque es así como llama a estos espacios que le reconfortan, y sale rápido sin responder siquiera al "que tenga un buen día" del empleado... Una vez en la calle, aliviado por las pocas obligaciones sociales, Distante se detiene y piensa, ojalá pudiera ser distinto.

sábado, 15 de marzo de 2014

entendido por todos...

Quizás una pérdida de armonía con el entorno espacial, la imposibilidad de sentirse como en casa en el mundo que resulta opresiva para un expatriado, un refugiado, un inmigrante, o como quiera que le llamemos, le integra paradójicamente en la sociedad contemporánea y hace que, si es un artista, sea entendido por todos.



Czeskaw Milosz

lunes, 10 de marzo de 2014

collage

¿El risco le disputa el territorio a la ciudad o es la ciudad quien usurpa su espacio? Las crónicas cuentan que la emigración fue asentándose en la parte virgen de la ciudad, en las zonas más altas e inaccesibles de sus laderas, a la vez que se componía su collage de colores. Pero otra teoría, menos científica e histórica, dice que fue la misma ciudad la que se fue ondulando y levantando unos metros. Tratando de espantar las casas, fue ella misma la que intento alejarlas de la costa, sin darse cuenta de que había creado uno de sus paisajes más increíbles... 

viernes, 7 de marzo de 2014

Hay ciudades que uno no volverá a ver

Hay ciudades que uno no volverá a ver. El sol choca contra
las ventanas congeladas como si fueran espejos lisos. Pero aún así
no entra, ni por todo el oro del mundo.
Hay siempre seis puentes que atraviesan el perezoso río.
Hay lugares donde los labios tocaron los labios por la primera vez,
o la pluma presionó el papel con fervor real.
Hay arcadas, columnarios, ídolos de hierro que empañan tus lentes.
Allí, las multitudes del tranvía, densas, a empellones
hablan en la lengua de un hombre que partió de ese lugar.


Joseph Brodsky