viernes, 26 de diciembre de 2014

patria...

Y es que no han sido pocas las veces en que viviendo fuera de mi ciudad he rumiado sobre qué era eso de la patria, por aquello de sentir de pronto añoranza de cosas concretas o encontrarme vulnerable. La patria es el sitio al que quieres volver si estás débil. Lo sé porque así lo he vivido. A la patria quieres regresar si estás enfermo; la patria es donde te atienden sin tener que entrar en el hospital con la tarjeta de crédito en la boca (eso se entiende si pasas un tiempo en Estados Unidos); la patria es donde tienes más amigos a los que recurrir; la patria es el lugar que contiene recuerdos de tu infancia; la patria es donde estudiaste el bachillerato. Mi padre solía decir que el patriotismo se demuestra en la declaración de Hacienda. La patria es, pues, el sitio donde además de recibir, das.




Elvira Lindo

lunes, 15 de diciembre de 2014

el silencio

Existen siete mil idiomas distintos. La población mundial tiene infinitas formas de confundirse, y no entender una llamada, un cartel informativo o un aviso. De hecho, nuestro idioma nos acerca, a la vez que nos aleja. No así, el ser humano conoce otro modo de comunicarse. El silencio, en casi todas sus modulaciones: como caricia, como asombro o enfado; el silencio que enmudece el grito en situaciones de pánico, el silencio que apaga el habla delante del paisaje, el silencio de la lágrima cayendo. El silencio es siempre lenguaje. Un silencio que no es silencio: una palabra callada, que sigue siendo palabra.  

lunes, 1 de diciembre de 2014

hombre sin ciudades

El París de Baudelaire, la Alejandría de Cavafis, la Lisboa de los cuatro Pessoa, se nos tornan inseparables de sus logros artísticos en una medida tal que el destierro hubiese necesariamente supuesto su silencio definitivo. No hablo, por cierto, del destierro físico, siempre posible de sobrellevarse, pese a la crueldad que reviste, sin que se mutile el diálogo con ese espacio que, al fin y al cabo se sabe existente, aunque prohibido, en alguna parte. El verdadero destierro, el desarraigo absoluto comienza con la certeza de que ese lugar ya ha sido abolido para siempre, de que hoy somos, en una desproporción desconocida para otras épocas, y solo ahora comprobable, hombres sin ciudades. En las urbes de nuestro tiempo, rectas y grises, ya no es posible la contemplación, como se lamenta Ungaretti. Y no basta el deseo de alejarnos en busca de otra más en armonía con los requerimientos humanos, porque, aeropuerto tras aeropuerto, sus líneas se nos repiten idénticas dondequiera que lleguemos, con su prisa feroz y sus ruidos mecánicos.



Eugenio Montejo

sábado, 22 de noviembre de 2014

la medianía

La isla posibilita un vínculo especial entre la playa y la montaña, una transición de humedad y arena, de nube y oleaje. La medianía, como un pasadizo onírico que abraza por igual la luz y la temperatura, es el aturdimiento de una carretera que serpentea en la subida, el delirio de un mareo que conmociona la bajada. Íntimo espejismo de días húmedos y cálidas esperas, la medianía es el reflejo exacto de un diligente mar que acaricia los árboles, y una sinuosa montaña de luz alojada en el salitre.

domingo, 2 de noviembre de 2014

haiku I

admirable
aquel que ante el relámpago
no dice: la vida huye...







Matsuo Bashoo

jueves, 23 de octubre de 2014

otros vínculos...

Nada como el viaje para interrogar nuestros vínculos, nuestros anclajes, nuestros lazos familiares. Para cuestionar nuestra pertenencia a una patria que nunca elegimos, para revisar el idioma materno que nunca confrontamosNada como el viaje para buscar una matriapara crear un idioma paterno, una lengua híbrida, temblorosamente viva, multiplicada.

viernes, 3 de octubre de 2014

Percepción

Cuando regresé
mi cabello aún no había  encanecido;
eso me alegró.

Los esfuerzos de las montañas quedan atrás;
por delante, los esfuerzos de las llanuras.





Bertolt Brecht

martes, 23 de septiembre de 2014

el paseante

saliste a dar un paseo cerca del hotel, mirando de reojo el edificio, por miedo a perderte. observabas la hilera de ventanas del piso donde estabas alojado, unas encendidas, otras apagadas. te pareció que aún era demasiado pronto para ir a dormir. suponías, además, que debía haber alguien asomado a una ventana observándote, con la curiosidad de quien estudia a un extranjero. y sin ningún temor continuaste tu paseo, asumiendo que tenías esa figura de forastero que no toma ninguna dirección concreta, que no acude a ninguna parte. paseabas así, tranquilo. no podías ocultar lo que eras: alguien a quien nadie reconocía, alguien que se perdía conscientemente, alguien que, en realidad, no era nada de nadie en ninguna parte. 

domingo, 14 de septiembre de 2014

la ciudad vista como un extranjero.

Para ver una ciudad no basta con tener los ojos abiertos. Es necesario, en primer lugar, descartar todo lo que impide verla, todas las ideas adquiridas, las imágenes preconcebidas que estorban el campo visual y la capacidad de comprender. Luego es necesario saber simplificar, reducir lo esencial el enorme número de elementos que a cada segundo la ciudad expone a los ojos de quien la mira, y enlazar los fragmentos diseminados en un diseño analítico y unitario a la vez, como el diagrama de una máquina, a partir del cual se puede comprender cómo ésta funciona.
La comparación de una ciudad con una máquina es pertinente y, al mismo tiempo, desviadora. Pertinente, porque una ciudad vive en tanto en cuanto funciona, o sea, sirve para vivir en ella y para hacer vivir. Desviadora, porque a diferencia de las máquinas, que se crean para una determinada función, las ciudades son todas o casi todas el resultado de adaptaciones sucesivas a funciones diversas, no previstas por su planteamiento anterior.


Italo Calvino

viernes, 5 de septiembre de 2014

un lenguaje errante

Que nuestro mundo se reduce a nuestro lenguaje, que somos lo que contamos, lo que sentimos y leemos luego para tratar de darle alguna explicación, es una realidad defendida por la lingüística. No obstante, pese a que el mundo tenga esa limitación en el idioma, hay también una lengua errante, decía Tomás Segovia. Hay un lenguaje que permite que una misma combinación de palabras signifique distinto para varias personas, que una frase escrita en dos lugares diferentes, tenga sentidos opuestos. Así es que, aunque la capacidad de describir no sea demasiado extensa, es infinita la posibilidad de aludir, sugerir, evocar, incluso de hacernos viajar dentro de la misma lengua que hablamos.

lunes, 18 de agosto de 2014

el viaje de Ulises

Al principio Dios creó el viaje, luego la duda y finalmente la nostalgia



Theo Angelopoulos

domingo, 3 de agosto de 2014

conversaciones

Si crees que el viaje tiene alguna utilidad, éste te da la espalda. Que sí... -dijo Wilfredo-, que no sirve de nada. Te lo digo yo... de verdad. Qué ingenuo..., qué tonto era. Si hasta me iba a las cafeterías de los aeropuertos a escribir poemas. Nada. No encontré la forma. Lo peor es que lo único que se me ocurrió para que nadie me molestara con preguntas fue mentir. Empecé a mentir a todos. Mentía al que me hablaba sobre el frío de cualquier país del norte, y mentía también a quien me preguntaba por las islas, contándole que era como vivir en un faro. A fin de cuentas, no me costaba mucho esfuerzo hacer que se imaginaran una postal que siempre habían soñado. Pero a mí, el viaje me seguía siendo insípido, me sabía a agua, era transparente. Qué estúpido -refunfuñó. Lo entendí tarde. Tal vez demasiado... Verás. Es imposible ir a buscar respuestas, sin ni siquiera entender las preguntas. Eso es realmente idiota. Hacer un viaje sin entender el otro viaje no sirve -repitió muy convencido. Solo con atender al primero, al viaje real, al único, nos puede ocupar toda la vida. Es lo que merece la pena. Los otros viajes nunca llegarán a su altura. Qué estúpido...

viernes, 11 de julio de 2014

esos pies

late bajo los pies
el recorrido de otros pies




Olvido García Valdés

miércoles, 2 de julio de 2014

contemplación de la tierra

la mayor parte del tiempo libre lo pasan los astronautas en la "contemplación de la tierra". así llaman a sus horas muertas mirando absortos el planeta azul. muchas veces juegan a identificar las luces de las ciudades donde han vivido, a dibujar la silueta de las montañas, de las islas, incluso son capaces de medir la fuerza de las tormentas y de los anticiclones por el número de relámpagos que se ve desde lo alto como explosiones de fuegos artificiales. 
los astronautas confiesan sentirse extraños cuando atraviesan la atmósfera y llegan al espacio exterior. porque buscan una experiencia interestelar, pero una vez están flotando sin gravedad, por fuera de la biosfera, lo que de verdad les hipnotiza, lo que realmente ejerce un magnetismo sobre sus ojos es la tierra. el planeta desde donde fueron lanzados. su origen. lo contemplan sin cansarse, un día tras otro. reconocen ser conscientes de una de las mayores contradicciones del ser humano. aquella en la que la búsqueda de lo que está demasiado lejos nos hace descubrir lo que tenemos a nuestro lado. 

miércoles, 25 de junio de 2014

Aviso al caminante

El forastero en las islas recibe tres bautismos. Es primero el de Godo, o visitador. Es el segundo el de Visigodo, o huésped de largo tiempo. Y el tercer es el de Peninsular, o establecido. Corresponden estos tercios a los del entendimiento que de las islas se alcanza. 
Un godo no se puede permitir el ambiguo lujo de teorizar, ni debe quererse explicar lo que solo se explica, ni admitirá tentación de más geografía que aquella primera vista. Si no, correrá el riesgo de hacer infelices sus días de Canarias.
Ha de vivir las islas como si tal cosa, que equivale a decir de un modo natural.
Un godo ha de ser impreciso en lo grande tanto como exacto en lo chico. Gustará caprichosamente del sol y de la sombra y de lo que se le ofrezca. Contraerá solamente obligaciones con la ensoñación, los pájaros, las arenas y las olas, las copas de ron, las coplas al ron, las gentes del ron, la luna de ron, y todo aquello que no le distraiga más de un punto de su dejarse vivir. 


Ignacio Aldecoa

jueves, 12 de junio de 2014

calima

Constatación del jadeo de la arena, pulmón inyectado a una bolsa de plástico. Así se expande el desorden de la calima. Ritmo pedregoso que inunda la garganta, asma de polvo caliente. Sin inicio ni final. Brota y se dispersa atravesando lo invisible. Reclamando su disfraz de tiempo masticable.

sábado, 17 de mayo de 2014

trazar un camino

Hablar y escribir, contar y pensar, es transcurrir, ir de un lado a otro: pasar. Un cuadro tiene límites espaciales pero no tiene ni principio ni fin; un texto es una sucesión que comienza en un punto y acaba en otro. Escribir y hablar es trazar un camino: inventar, recordar, imaginar una trayectoria, ir hacia... La pintura nos ofrece visión, la literatura nos invita a buscarla y así traza un camino imaginario hacia ella. La pintura construye presencias, la literatura emite sentidos y después corre tras de ellos.


Octavio Paz

domingo, 11 de mayo de 2014

Espiral

No todos los faros se mueven en círculos, algunos dibujan una espiral. Son pocos; pero son... Faros con forma de tornillo que se enrosca y se desenrosca, que hace un giro hacia adentro y otro hacia afuera. Absorto en su trance. Un movimiento de desaparición en el día y de aparición en la noche. 
Más allá de la monotonía de la repetición del faro tradicional, son faros que juegan al ir y venir sobre uno mismo, a salir y resolverse: siempre atentos al lugar de anclaje, al lugar que los sostiene, a las islas que son el eje de todo su equilibrio.  

miércoles, 7 de mayo de 2014

Canción nómada

Mi casa
fue un zapato




W S Merwin

jueves, 1 de mayo de 2014

orientación desde la distancia

Suponer que no termina es confundir el viaje con la errancia. El viaje siempre acaba. Solo queda deshacer y rehacer la maleta, detenerse y volver a partir. En todo los viajes existe un motivo que frena el movimiento. Para unos es un alguien, para otros un algo
No es extraño entonces encontrar en los cuidadores de palomas mensajeras una forma singular de hacer que éstas regresen. Un regreso que, dicho sea de paso, le asegura recuperarlas en sus competiciones. En este caso, la técnica de llamada tiene cierta influencia de la Penélope literaria de Homero, aquel personaje que esperaba y también dirigía el regreso de Ulises a Ítaca. En el colombófilo, aunque suene irónico y menos literario que el nombre de Penélope, el "buchuo", esa paloma que comparte jaula con la viajera, es quien queda a la espera; es su reclamo, su guía, la cara familiar que busca en medio de los palomares que están por el camino, como en la zona de llegada de los aeropuertos. Solo allí reconoce la viajera que está en casa. Supone el reencuentro, la seguridad. Una cara y un arrullo familiar. Un hogar. 

domingo, 20 de abril de 2014

libro de las preguntas

"Haznos, mediante una imagen, ver el exilio", le pidieron.
Y dibujó una isla. Y explicó:
"La palabra es una isla.
El libro es un océano poblado de islas.
El libro es un cielo acribillado a estrellas.
La isla, la estrella son figuras del exilio.
El océano, el cielo son exilio en el exilio 
y también ley de exilio.
El exilio está en la ley; pues la ley
es libro 
en la palabra"



Edmon  Jabés

viernes, 11 de abril de 2014

El gran mural

Algunos barcos esperan su turno para entrar en el muelle, otros, con menos suerte, pasan semanas a la espera de que ocurra algo, oxidándose en la incertidumbre. Desde la distancia, observan "el gran mural de las Palmas de Gran Canaria", como lo llamó Manuel Padorno, esa pintura horizontal de diferentes alturas superpuestas que dibuja la perspectiva de un desmoronamiento. Cada vez que los miro me viene a la memoria la noche en que fondeamos a pocos metros del muelle, justo delante de Vegueta. Tan cerca. Tan lejos. El gran mural, con su dibujo de laderas y  luces de parpadeo, se confrontaba con nuestro barco. Se establecía así un diálogo de arribo y expulsión. En aquella oscuridad que no paraba de balancearse, con la angustia de no llegar aún, las olas hacían preguntas constantemente, allí donde la ciudad aletargada y callada dejaba diluir sus respuestas o respondía negativamente con su faro, mirando hacia otro lado. Frente a frente. La ciudad descansaba y se ensimismaba, reponía sus fuerzas, mostraba para mí su figura reconocida y ajena. 

jueves, 10 de abril de 2014

Vivir y viajar, hacerse uno y hacerse otro

Nunca debe olvidarse que el verdadero viajero, el que a lo largo de la historia ha escrito las páginas que más nos conmueven, es aquel que no salió indemne del viaje, aquel a quien el viaje transformó y aquel que ante el paisaje extraño, entre la gente que le era extranjera, aprendió a mirar en el fondo de sí mismo como no había aprendido antes. El verdadero viajero es Ulises, volviendo a Ítaca con el alma herida de zozobras; Marco Polo, reflejando el horizonte familiar en Venecia en sus pupilas deslumbradas por el sol de Oriente; o Alonso Quijano, muriendo en su juicio después de haber gastado su locura por el camino.


Lorenzo Silva

martes, 1 de abril de 2014

la ola que regresa

La ola perfecta es la ola imperfecta. Sin duda. Porque la perfección del mar consiste en ser imperfecto, contener todos los desequilibrios, todos los vaivenes, su extraña quietud de maremoto horizontal. Así, la ola perfecta es siempre la que rehuye una forma precisa. Sin molde y sin silueta es la que más salpica, la que más arrastra la corriente, la que se inunda de espuma, la que revienta con violencia contra el paseo o interrumpe la navegación con mareos y vómitos. Pero siempre hay una que destaca sobre las demás. Una ola perfecta. Como decía el poeta Fabio Morábito, es una ola simple, una ola recurrente: la ola que regresa. 

lunes, 24 de marzo de 2014

lunes, 17 de marzo de 2014

de distintos y distantes

Distinto y Distante coinciden por casualidad en la misma librería. Pregunta Distinto a un empleado sobre el libro de un autor de su país. A lo que el empleado, con desprecio servicial, señala los libros que están en la estantería de enfrente. Distinto se decide entonces por un pequeño libro, una novela, y algo incómodo por la reacción del vendedor paga y se va pensando en lo mucho que le gustaría que los demás no fueran tan distantes.
Distante, por su parte, espera su turno. Acobardado por un miedo agorafóbico que le acompaña desde siempre, pide un libro de poemas, que el encargado de la tienda, con su amplia sonrisa, su cordialidad extrema, le despacha. Distante paga desde su baldosa de seguridad, porque es así como llama a estos espacios que le reconfortan, y sale rápido sin responder siquiera al "que tenga un buen día" del empleado... Una vez en la calle, aliviado por las pocas obligaciones sociales, Distante se detiene y piensa, ojalá pudiera ser distinto.

sábado, 15 de marzo de 2014

entendido por todos...

Quizás una pérdida de armonía con el entorno espacial, la imposibilidad de sentirse como en casa en el mundo que resulta opresiva para un expatriado, un refugiado, un inmigrante, o como quiera que le llamemos, le integra paradójicamente en la sociedad contemporánea y hace que, si es un artista, sea entendido por todos.



Czeskaw Milosz

lunes, 10 de marzo de 2014

collage

¿El risco le disputa el territorio a la ciudad o es la ciudad quien usurpa su espacio? Las crónicas cuentan que la emigración fue asentándose en la parte virgen de la ciudad, en las zonas más altas e inaccesibles de sus laderas, a la vez que se componía su collage de colores. Pero otra teoría, menos científica e histórica, dice que fue la misma ciudad la que se fue ondulando y levantando unos metros. Tratando de espantar las casas, fue ella misma la que intento alejarlas de la costa, sin darse cuenta de que había creado uno de sus paisajes más increíbles... 

viernes, 7 de marzo de 2014

Hay ciudades que uno no volverá a ver

Hay ciudades que uno no volverá a ver. El sol choca contra
las ventanas congeladas como si fueran espejos lisos. Pero aún así
no entra, ni por todo el oro del mundo.
Hay siempre seis puentes que atraviesan el perezoso río.
Hay lugares donde los labios tocaron los labios por la primera vez,
o la pluma presionó el papel con fervor real.
Hay arcadas, columnarios, ídolos de hierro que empañan tus lentes.
Allí, las multitudes del tranvía, densas, a empellones
hablan en la lengua de un hombre que partió de ese lugar.


Joseph Brodsky

viernes, 14 de febrero de 2014

virajes del faro

A simple vista, puede parecer que un faro sufre de añoranza o de tristeza por los viajes que nunca realizó, las islas que no logró visitar, los idiomas que jamás pronunció... Su mirada circular, propia de quien observa de soslayo, a regañadientes, de quien no anhela moverse más allá de su cimiento, puede aparentar nostalgia o melancolía... Pero no es así. 
En realidad el faro tiene forma taciturna no porque elige el momento de la inconsciencia para mostrarse, sino porque implica a su espíritu romántico con la quietud. Le da forma a lo nocturno. Su mirada desatenta, incapaz de concentrarse, por su espíritu de transición y rotación, se vuelve parte de los viajes convirtiéndose en baliza, como una estación en el camino, un tentempié, una alusión a lo cercano y a lo lejano, que a veces es hallazgo o pérdida, arraigo o expansión. Supone ser una parte de todos los trayectos, de cualquier movimiento que exista, por cuanto simboliza la lucha de contrarios y la tensión de estar siempre en una eterna conmoción, mareo de alrededores y de siempres... 
El faro se convierte así en un giro de doble viraje, viaje a oscuras por dentro de la noche y viaje en la luz por fuera de sí mismo... 

miércoles, 12 de febrero de 2014

Voces

El viaje: un partir de mí, un infinito de distancias infinitas, y un arribar a mí.




Antonio Porchia

viernes, 7 de febrero de 2014

dos islas

La isla sitúa la existencia ante una pregunta anímica. Nos enfrenta a una elección fundamental, como decía Elisabeth Frenzel. La de posibilidad de elegir el sentimiento de la liberación, el deseo de la amplitud, de hacernos partícipes de un horizonte en expansión; o, al contrario,la de someterse a la reclusión y el aislamiento -que no el asilo-, a la metáfora del encierro y el abandono. 
Mirándolo bien, pocas geografías han sido tan utilizadas por la literatura, pocas han obsesionado por igual a poetas y a narradores. Entre la reclusión y la liberación se balancean versos, cuentos y leyendas. Los héroes y los perseguidos toman partido en su reinterpretación del mito de Ulises y su identificación con Nadie ante el desorientado Polifemo, o la huida y el desconcierto de La invención de Morel, de Bioy Casares. Pero son muchos también los que esgrimen el apartamiento y el descanso que dibujaba Cortázar en La isla a mediodía, interpretado por aquel viajero que anhelaba convertirse en una de ellas. Sin lugar a dudas, y siguiendo el interés de Frenzel por este motivo literario, la cuestión anímica de los escritores y de sus personajes, define mejor que nadie esa dialéctica. No se me ocurre un ejemplo de ánimo y de escritura mejor que el de las dos figuras poéticas del modernismo grancanario. Dos poetas que albergaron miradas opuestas y complementarias. Los versos de Tomás Morales, de universo y de diálogo con el océano, de idilio y expansión en el oleaje; y en su otra dimensión, la fijación existencial de Alonso Quesada, su mirada de melancolía irreversible, de enjaulamiento, de rechazo al horizonte hecho pared. La isla es siempre, en su contradicción, una duplicidad interna y externa, una poética del ánimo. Un espejo. Allí donde el horizonte baila con el agua, donde la tierra resulta ser otro poema rodeado por nadie, se escribe su literatura

jueves, 6 de febrero de 2014

lo menos tierra de la tierra

Tierra firme llamaban los antiguos a todo lo que no fuera isla. 
La isla es, pues, lo menos firme, lo menos tierra de la tierra.



Dulce María Loynaz

jueves, 30 de enero de 2014

afuerismo...

dar tumbos sin crear tumbas:
íntimo ejercicio del nómada


viernes, 24 de enero de 2014

Salmo

¡Qué poco herméticas son las fronteras de los reinos humanos!
¡Cuántas nubes vuelan impunemente sobre ellas, 
cuántas arenas del desierto pasan de un país a otro,
cuántas piedras del monte ruedan por propiedades ajenas
dando provocativos saltos!

¿Tengo que enumerar, uno tras otro, a todos los pájaros al vuelo
o al que en este justo momento se posa en una barrera cerrada?
Aunque se trate de un gorrión, su cola ya es fronteriza,
pero su pico es aún de aquí. Y para colmo no se está un segundo quieto.

De los innumerables insectos me limitaré a la hormiga,
que entre la bota izquiera y la derecha del aduanero,
no se digna a contestar a las preguntas "de dónde", "a dónde".

¡Ah, ver claramente, a un tiempo, ese completo desorden, 
en todos los continentes!
¿No es acaso ese ligustro de la orilla opuesta
el que de contrabando pasa por el río una enésima hoja?
¿O no es acaso la atrevida manilarga sepia
la que viola la sagrada zona de las aguas territoriales?
¿Se puede acaso hablar de un cierto orden,
cuando ni las estrellas se dejan colocar
para que quede claro bajo cuál ha nacido cada uno?

¡Y no hablemos del censurable comportamiento de la niebla!
¡Ni del polen que surca las estepas
como si nunca hubieran sido divididas!
Ni del sonido de las voces en las serviciales ondas del aire:
chillidos evocadores y significativos gorgoteos.

Solo lo humano sabe ser verdaderamente ajeno.
El resto son bosques mixtos, viejos topos y viento.


Wislawa Szymborska.

lunes, 20 de enero de 2014

coreografía aérea

observo un grupo de palomas que entrena junto a mi edificio. su coreografía. salen ansiosas, con cierto nerviosismo, y una vez alzan el vuelo se transforman. la coreografía se resuelve a su manera, se pacta en lo alto. giran haciendo virajes imposibles, luego reducen altura o hacen un leve ascenso, una entonación alta y otra baja, sumada al ritmo de su aleteo; bailan alrededor de un eje, que bien podría ser la ventana de mi casa. si no fuera porque aquello es imposible, diría que se recrean, que se gustan... 
se van posando en la azotea del palomar, entumecidas y sudorosas. concluye el baile. y el aire regresa a su textura sin ninguna bandada que lo agite, sin ningún sonido que lo interrumpa. 
yo me aparto entonces de la ventana, paladeando el espectáculo. regreso a mi silencio, será mañana otra vez... de nuevo volverá el baile.

lunes, 13 de enero de 2014

horizonte...

El ser humano es un "ser de lejanías" y tiene necesidad de una lejanía que, como el horizonte, quede al mismo tiempo a la vista pero siempre alejado, para orientar y sostener el impulso de su existencia.




Michel Collot

martes, 7 de enero de 2014

el habla

Convencer a un insular de que en la isla hablamos bien, no sirve de nada. ¡Aquí nadie habla como dios manda!, me responde, y es que parece que dios también imparte justicia lingüística. Ese insular cocúo está convencido de que el acento de las islas es de peor calidad que el de los otros acentos del país. Aunque en el Hierro hablan bien, matiza. Le pido que me explique ese concepto del bien y del mal, y de dónde salió semejante tontería. De siempre coño, de siempre. Tú oyes a un canario en la tele y chacho..., y... da hasta vergüenza… ¡Vamos hombre! Me digo si tiene alguna utilidad replicarle y hablar de nuestra variedad meridional, de un sistema fonológico adaptado, del vocabulario atlántico que compartimos con otros paises. Y yo me digo si discutir con un insular convencido de algo de lo que verdaderamente no tiene ni idea va a servir de algo… Asiento con la cabeza, y le respondo que sí, claro, sí, sí…, por eso mismo si no nos habláramos así de mal no podríamos entendernos… Dichosa inseguridad del habla canaria