lunes, 25 de noviembre de 2013

viajar al encuentro de nosotros mismos

Ahora que millones de individuos se desplazan en el mundo sin verse, a través de una realidad virtual, es urgente redefinir el viaje como una necesidad ritual que crea relaciones, es decir, identidades individuales y a la vez colectivas. Hay que aprender o reaprender a viajar cerca de uno mismo y hacia el otro próximo y cercano, sabiendo que cualquier encuentro es potencialmente poético, en el sentido etimológico, hace y crea relación e identidad. Tenemos que viajar hacia aquellos que están cerca de nosotros en el espacio, pero que no conocemos porque viven en las periferias, pertenecen a otras clases o hablan otras lenguas. Solo así tendremos una oportunidad de viajar al encuentro de nosotros mismos.


Marc Augé

domingo, 17 de noviembre de 2013

sin fronteras

Circula un vídeo en internet que muestra el mapa de Europa con sus cambios políticos desde 1140 hasta ahora. La imagen, siempre la misma, se va alterando con el paso del tiempo, trasladando las fronteras junto al devenir de los imperios, el crecimiento de nuevos reinos, las guerras, la destrucción, las invasiones, y un largo etcétera. Se trata, sin duda, de un documento esclarecedor. En poco más de tres minutos constatamos la dialéctica de la historia de esta parte del mapamundi, y sobre todo, la sinrazón de muchos de los límites políticos e históricos del continente. Acostumbrada a ser una de las regiones más inestables del planeta, el continente europeo muestra el poco valor que tienen ciertos dogmas y ciertos ideales nacionales. Refleja también, y de esto no creo que sean conscientes quienes hicieron el vídeo, aquella teoría de Julia Kristeva cuando afirmaba que todos somos extranjeros, vengamos de donde vengamos, extranjeros de "nosotros mismos". Porque es en este mismo vídeo donde se  demuestra que la extranjería y la emigración son, en el caso de Europa, el mejor argumento de cohesión que existe. La única arma que puede neutralizar sus fronteras, la única respuesta ante aquellas otras fronteras invisibles que inventamos.


viernes, 15 de noviembre de 2013

el hombre perfecto

El hombre al que su tierra natal le parece dulce es todavía un tierno principiante; aquel para quien toda tierra es su tierra natal es ya fuerte; pero el hombre perfecto es aquel para quien el mundo entero es una tierra extraña. El alma joven ha fijado su amor en un lugar del mundo; el hombre fuerte ha extendido su amor a todos los lugares; el hombre perfecto ha apagado su amor.


Hugo de San Víctor (Monje de Sajonia del siglo XVII)

lunes, 11 de noviembre de 2013

ventanas

Decía Julio Ramón Ribeyro en uno de sus cuentos que había sobrevivido a los cuartos lujosos y fríos y a las habitaciones minúsculas y mugrientas por el simple hecho de que hubiera una ventana que diera a la calle. Reemplazó al amigo lejano, a la novia perdida, al libro cambiado por un plato de lentejas. A través de la ventana llegué al corazón de los hombres y pude comprender las consejas de la ciudad
En mi caso ocurre algo parecido, es cierto que siempre me acompañan en los viajes y siempre están, como decía Ribeyro, explicándome las ciudades que encuentro a mi paso. Sin embargo, desde hace dos años, ando desconcertado y no atino a encontrarles un significado. Parece que su mirada quiera decirme algo.  Residí el año pasado en un edificio que tenía un ventanal desde donde se veía la esquina de una cárcel, un torreón de vigilancia y el trasiego de los guardias, también se oía de lejos el ruido de los presos si se montaba algún jaleo adentro. Ahora vivo en otro edificio, en la isla, que también tiene un gran ventanal. Desde aquí se ve una  parte de la ciudad, el muelle, con sus barcos de carga y sus trasatlánticos, y sobre todo el mar. 
Son dos imágenes diferentes y evocadoras, incluso contradictorias. Me digo una y otra vez si tienen algún significado, si me están queriendo decir algo. Si la ventana, además de todo, resulta ser una metáfora perfecta.