martes, 18 de junio de 2013

la cita a ciegas, fabulas del mapamundi


El topo, que ya había concertado alguna cita y sabía de esas cosas, se ocupó de reservar el restaurante y le dio unos consejos muy básicos: “Recuerda, no hables de tu trabajo. Pregúntale y haz que se sienta importante. Sobre todo, si tienes algo que decir, trata de que siempre se ría ”. 
Fue a buscarla a la casa a la hora convenida. Primero cenaron, charlaron, rieron, luego estuvieron bailando en un bar, y ella le invitó a tomar la última copa en su apartamento. Él aceptó.
Salieron del bar con alguna que otra copa de más. La velada estaba saliendo perfecta y se imaginaba retozando en su cama durante toda la noche. Se sentó en el sofá y, por su manía de leerlo todo, se puso a ojear los libros mientras ella preparaba la bebida .
Su horror empezó en los best sellers del primer estante. Luego sintió retortijones con aquellas novelas de amor, y se aterró definitivamente con los libros de poesía que guardaba en la parte más alta del mueble.
Se estremeció al recordar su última historia de amor, truncada por aquel horrible tomo de Dan Brown.
Se le pasaron por la cabeza las dos únicas opciones. Pasar el maltrago e ignorarlo todo, tratando de hacerle el amor como si nunca hubiera visto nada. O aprovechar un momento de despiste, dar un portazo y correr lejos de aquel lugar espantoso. Se acordó de la frase de Gabriel Zaid: “el genoma intelectual del ser humano se encuentra en su biblioteca”

El ratón de biblioteca lo tuvo claro, nunca más volvió a llamar a la ratita presumida.

lunes, 17 de junio de 2013

País

En ti no extraño a nadie,
tierra que anochece en sueños
a través de verdes órbitas,
y soy extranjera si cruzo la frontera
de tu cansada melena.
Sólo tu lengua
sé hablar en sueños
y contar cuentos sólo para ti,
mi pasajero paraíso,
mi pasajero dueño.
Afuera hace frío
y es densa la niebla.
Se hace de noche.
Pasa despacio el tiempo
pero qué bien se está en casa, aquí al abrigo,
cuando somos país uno del otro.



Ana Blandiana

lunes, 3 de junio de 2013

el vigilante

delante de la ventana de mi casa hay una esquina de la cárcel de La Modelo. vivimos junto a una de sus torretas, que a cierta hora del día deja entrever la silueta del guardia sin la camisa desayunando o leyendo el periódico, como si estuviera en el salón de su casa. me pregunto si vigila también nuestras ventanas, como yo hago, si su mirada aburrida se enfoca en nuestro edificio o en el del otro lado de la torreta. si nos observa mientras leemos, mientras cenamos, mientras conversamos... un mirada extraña que se adentra en nuestro encierro, en nuestras pequeñas cárceles, en nuestras casas...

sábado, 1 de junio de 2013

viajar y escribir

¡Viajar y escribir! Actividades ambas marcadas por el azar; el viajero, el escritor, sólo tendrán certeza de la partida. Ninguno de ellos sabrá a ciencia cierta lo que ocurrirá en el trayecto, menos aún lo que le deparará el destino al regresar a su Ítaca personal.


Sergio Pitol