sábado, 28 de diciembre de 2013

insular o transeunte

Para el transeúnte intercontinental, nuestras islas atlánticas, en la planicie del mar, son oasis. Para el nativo, sellado a la roca, desde la que otea todos los horizontes como si estuviese en el centro de una inmóvil rosa de los vientos que posibilitara todas las direcciones, la isla es mirador.


Pedro García Cabrera

miércoles, 18 de diciembre de 2013

de migraciones y errancia

Cualquier migración animal responde a una necesidad o a un tipo de carencia en el espacio de origen, como una inundación o una sequía. Esa migración se construye en un recorrido circular, un viaje de ida y vuelta, en donde el punto de llegada y el punto de salida se combinan, alterándose de tal manera que es imposible descubrir si un ave huye del frío o escapa del calor del desierto. A esto se le suma el hecho de que muchos de esos animales, no solo aves, también mamíferos y peces, incluso insectos, nacen y mueren en el mismo trayecto, haciendo del viaje una vida completa. Un caso curioso es el de la mariposa monarca, insecto de naturaleza migratorio que se desplaza entre California y México, o sea, entre el norte y el sur, según sean sus necesidades. Lo asombroso es que su límite de vida suele ser menor a la duración de sus migraciones, por lo que muchas mariposas perecen sin llegar a su destino, o nacen sin conocer su verdadero origen. Aún así la migración continúa de forma masiva, sin alterarse desde hace miles de años. Hay, con ello, un mundo animal plenamente viajero. Especies en las que el espacio de origen y el espacio de llegada no resultan, ni el uno ni el otro, un espacio de arraigo, significando entonces como simples balizas, marcas del trayecto. De este modo ese ser asume el viaje y la vida como una errancia y no una migración, haciendo de la supervivencia el verdadero traslado continuo, el habitar el camino en movimiento.    

viernes, 13 de diciembre de 2013

la brutalidad del viaje

Viajar es una brutalidad. Te obliga a confiar en extraños y a perder de vista aquel confort familiar del hogar y los amigos. Nada es tuyo, excepto las cosas esenciales: el aire, dormir, los sueños, el mar, el cielo, todas las cosas que tienden a lo eterno o a lo que imaginamos de él.



Cesare Pavese

domingo, 8 de diciembre de 2013

la llegada la travesía

No era la primera vez 
que viajaba 
                 en barco, 
ni la primera vez 
que regresaba. 
Cansado del viaje, 
se quitó la mochila 
y se sentó en el muelle. 
                 Recordó 
el viejo mal de tierra 
de travesías pasadas. 
Unos pocos minutos
después 
recuperó 
                el equilibrio. 
Salió del puerto 
más calmado, 
sintió otra vez 
                 el mar
de su travesía. 
El viaje aquel
que siempre le enviaba 
a todas partes.
El trayecto incierto
en donde 
continuar
               viajando.           

jueves, 5 de diciembre de 2013

peregrino

¿Volver? Vuelve el que tenga,
tras largos años, tras un largo viaje,
cansancio del camino y la codicia
de su tierra, su casa, sus amigos.
Del amor que al regreso fiel espere.

Mas ¿tú? ¿volver? Regresar no piensas,
sino seguir siempre adelante,
disponible por siempre, mozo o viejo,
sin hijo que te busque, como a Ulises,
sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.

Sigue, sigue adelante y no regreses,
fiel hasta el fin del camino y tu vida,
no eches de menos un destino más fácil,
tus pies sobre la tierra antes no hollada,
tus ojos frente a lo antes nunca visto.


Luis Cernuda

domingo, 1 de diciembre de 2013

partir o partir

Hay palabras homógrafas que dan verdaderos quebraderos de cabeza, y ni siquiera la etimología tiene la solución. Una de ellas: partir, tiene difuminados sus márgenes, lejos de una explicación concluyente que certifique su origen único o su doble paternidad. Me explico. El verbo partir, tan utilizado en la vida cotidiana, tiene un doble uso. Por un lado existe el verbo partir como división en dos o más trozos, o como sentido de romper algo. Por otro lado, el verbo partir se concibe como inicio de un camino, como despedida rumbo a un nuevo lugar. Ambos significados son diferentes, y sin embargo queda en ellos un rastro metafórico que los identifica. Porque, ¿romper algo y separar un mismo elemento en trozos no es desplazar algo de un lugar?, ¿acaso dividir no es marcharse? Es este el dilema. La posibilidad de que los dos términos confluyan en polisemia, o sea, que compartan el mismo significado histórico, o en homonimia, es decir, que tengan orígenes diversos aunque igual sonido y grafía, no tiene una respuesta clara. Mucho menos si incluimos el concepto parto a la discusión, una palabra tan relacionada a esos dos significados. La lengua siempre suele dejar una puerta para la duda, para la reflexión sobre el verdadero poder de interpretación del mundo a través de las palabras. 

lunes, 25 de noviembre de 2013

viajar al encuentro de nosotros mismos

Ahora que millones de individuos se desplazan en el mundo sin verse, a través de una realidad virtual, es urgente redefinir el viaje como una necesidad ritual que crea relaciones, es decir, identidades individuales y a la vez colectivas. Hay que aprender o reaprender a viajar cerca de uno mismo y hacia el otro próximo y cercano, sabiendo que cualquier encuentro es potencialmente poético, en el sentido etimológico, hace y crea relación e identidad. Tenemos que viajar hacia aquellos que están cerca de nosotros en el espacio, pero que no conocemos porque viven en las periferias, pertenecen a otras clases o hablan otras lenguas. Solo así tendremos una oportunidad de viajar al encuentro de nosotros mismos.


Marc Augé

domingo, 17 de noviembre de 2013

sin fronteras

Circula un vídeo en internet que muestra el mapa de Europa con sus cambios políticos desde 1140 hasta ahora. La imagen, siempre la misma, se va alterando con el paso del tiempo, trasladando las fronteras junto al devenir de los imperios, el crecimiento de nuevos reinos, las guerras, la destrucción, las invasiones, y un largo etcétera. Se trata, sin duda, de un documento esclarecedor. En poco más de tres minutos constatamos la dialéctica de la historia de esta parte del mapamundi, y sobre todo, la sinrazón de muchos de los límites políticos e históricos del continente. Acostumbrada a ser una de las regiones más inestables del planeta, el continente europeo muestra el poco valor que tienen ciertos dogmas y ciertos ideales nacionales. Refleja también, y de esto no creo que sean conscientes quienes hicieron el vídeo, aquella teoría de Julia Kristeva cuando afirmaba que todos somos extranjeros, vengamos de donde vengamos, extranjeros de "nosotros mismos". Porque es en este mismo vídeo donde se  demuestra que la extranjería y la emigración son, en el caso de Europa, el mejor argumento de cohesión que existe. La única arma que puede neutralizar sus fronteras, la única respuesta ante aquellas otras fronteras invisibles que inventamos.


viernes, 15 de noviembre de 2013

el hombre perfecto

El hombre al que su tierra natal le parece dulce es todavía un tierno principiante; aquel para quien toda tierra es su tierra natal es ya fuerte; pero el hombre perfecto es aquel para quien el mundo entero es una tierra extraña. El alma joven ha fijado su amor en un lugar del mundo; el hombre fuerte ha extendido su amor a todos los lugares; el hombre perfecto ha apagado su amor.


Hugo de San Víctor (Monje de Sajonia del siglo XVII)

lunes, 11 de noviembre de 2013

ventanas

Decía Julio Ramón Ribeyro en uno de sus cuentos que había sobrevivido a los cuartos lujosos y fríos y a las habitaciones minúsculas y mugrientas por el simple hecho de que hubiera una ventana que diera a la calle. Reemplazó al amigo lejano, a la novia perdida, al libro cambiado por un plato de lentejas. A través de la ventana llegué al corazón de los hombres y pude comprender las consejas de la ciudad
En mi caso ocurre algo parecido, es cierto que siempre me acompañan en los viajes y siempre están, como decía Ribeyro, explicándome las ciudades que encuentro a mi paso. Sin embargo, desde hace dos años, ando desconcertado y no atino a encontrarles un significado. Parece que su mirada quiera decirme algo.  Residí el año pasado en un edificio que tenía un ventanal desde donde se veía la esquina de una cárcel, un torreón de vigilancia y el trasiego de los guardias, también se oía de lejos el ruido de los presos si se montaba algún jaleo adentro. Ahora vivo en otro edificio, en la isla, que también tiene un gran ventanal. Desde aquí se ve una  parte de la ciudad, el muelle, con sus barcos de carga y sus trasatlánticos, y sobre todo el mar. 
Son dos imágenes diferentes y evocadoras, incluso contradictorias. Me digo una y otra vez si tienen algún significado, si me están queriendo decir algo. Si la ventana, además de todo, resulta ser una metáfora perfecta. 

miércoles, 30 de octubre de 2013

extranjeros de nosotros mismos

El extraño está en mí, por lo que todos somos extranjeros. Si soy extranjero, no existen los extranjeros.



Julia Kristeva

jueves, 24 de octubre de 2013

de hogar y tránsito




hay calles, y siempre hubo poesía... sin equilibrio, lineal, ancla de curiosidad, cierto rechazo... 
la condición de la calle, como la del verso, no es solo el recorrido...la calle es paisaje de tránsito y de lugar, a fuerza de ser hogar, centro... residencia.
la calle se expande y se contrae, y el verso se mueve en una vibración, abriéndose y cerrándose a la ciudad: es mi estar, mi ir. el misterio silencioso del equipaje

domingo, 8 de septiembre de 2013

la verdadera distancia

Me he preguntado más de una vez por qué el español que, forzado a salir de su país, pasa a vivir en Uruguay, Perú o México, ha de sentirse como desterrado en su nuevo lugar de residencia más que, digamos, el señorito madrileño que habiendo ganado hacia 1930 unas oposiciones de juez o de profesor de instituto, pasa a vivir en un pueblo vasco o manchego, el catalán que por razones de empleo debe instalarse en La Coruña o Badajoz, o el bracero andaluz que, empujado por el hambre, se resigna a ser un charnego en Barcelona. Se me ocurre, en cambio, que un español que hubiese esperado en la frontera a que terminara la guerra civil para reintegrarse a la patria tendría más motivo de sentirse extraño respirando la atmósfera de terror y miseria económica y moral de aquella España que si en tales fechas se hubiese trasladado a Argentina o Costa Rica, pues la España del primer franquismo era mucho más diferente de la España de preguerra que ésta de los países a donde fue a parar la emigración.


Francisco Ayala

jueves, 22 de agosto de 2013

conversación de fábula

En caso de que se tomara en serio su propuesta de vivir juntos, le sugirió que se fuera quitando sus ideas sobre el matrimonio, el trabajo y lo de formar una familia, sobre todo. Con él entrarían muchas desconocidas en la casa. Aburres a cualquier persona de tu edad, dijo. Luego le reprochó su manía de organizarlo todo con demasiada antelación, de hacer previsiones agobiantes y no aceptar la ayuda de nadie. 
Aquella conversación significó un punto y final. Lo echó de casa con un grito que le nació desde lo más profundo. Así de simple fue como la hormiga dejó de hablarle a la cigarra.

miércoles, 14 de agosto de 2013

el viaje hacia adentro.

¿Viajar? Para viajar basta con existir. Voy de día en día, como de estación en estación, en el tren de mi cuerpo, o de mi destino, asomado a las calles y a las plazas, a los gestos y a los rostros, siempre iguales y siempre diferentes, al final, lo son todos los paisajes. Si imagino, veo. ¿Qué más hago si viajo? Sólo la debilidad extrema de la imaginación justifica que haya que desplazarse para sentir.


Bernardo Soares
(heterónimo de Fernando Pessoa)

martes, 18 de junio de 2013

la cita a ciegas, fabulas del mapamundi


El topo, que ya había concertado alguna cita y sabía de esas cosas, se ocupó de reservar el restaurante y le dio unos consejos muy básicos: “Recuerda, no hables de tu trabajo. Pregúntale y haz que se sienta importante. Sobre todo, si tienes algo que decir, trata de que siempre se ría ”. 
Fue a buscarla a la casa a la hora convenida. Primero cenaron, charlaron, rieron, luego estuvieron bailando en un bar, y ella le invitó a tomar la última copa en su apartamento. Él aceptó.
Salieron del bar con alguna que otra copa de más. La velada estaba saliendo perfecta y se imaginaba retozando en su cama durante toda la noche. Se sentó en el sofá y, por su manía de leerlo todo, se puso a ojear los libros mientras ella preparaba la bebida .
Su horror empezó en los best sellers del primer estante. Luego sintió retortijones con aquellas novelas de amor, y se aterró definitivamente con los libros de poesía que guardaba en la parte más alta del mueble.
Se estremeció al recordar su última historia de amor, truncada por aquel horrible tomo de Dan Brown.
Se le pasaron por la cabeza las dos únicas opciones. Pasar el maltrago e ignorarlo todo, tratando de hacerle el amor como si nunca hubiera visto nada. O aprovechar un momento de despiste, dar un portazo y correr lejos de aquel lugar espantoso. Se acordó de la frase de Gabriel Zaid: “el genoma intelectual del ser humano se encuentra en su biblioteca”

El ratón de biblioteca lo tuvo claro, nunca más volvió a llamar a la ratita presumida.

lunes, 17 de junio de 2013

País

En ti no extraño a nadie,
tierra que anochece en sueños
a través de verdes órbitas,
y soy extranjera si cruzo la frontera
de tu cansada melena.
Sólo tu lengua
sé hablar en sueños
y contar cuentos sólo para ti,
mi pasajero paraíso,
mi pasajero dueño.
Afuera hace frío
y es densa la niebla.
Se hace de noche.
Pasa despacio el tiempo
pero qué bien se está en casa, aquí al abrigo,
cuando somos país uno del otro.



Ana Blandiana

lunes, 3 de junio de 2013

el vigilante

delante de la ventana de mi casa hay una esquina de la cárcel de La Modelo. vivimos junto a una de sus torretas, que a cierta hora del día deja entrever la silueta del guardia sin la camisa desayunando o leyendo el periódico, como si estuviera en el salón de su casa. me pregunto si vigila también nuestras ventanas, como yo hago, si su mirada aburrida se enfoca en nuestro edificio o en el del otro lado de la torreta. si nos observa mientras leemos, mientras cenamos, mientras conversamos... un mirada extraña que se adentra en nuestro encierro, en nuestras pequeñas cárceles, en nuestras casas...

sábado, 1 de junio de 2013

viajar y escribir

¡Viajar y escribir! Actividades ambas marcadas por el azar; el viajero, el escritor, sólo tendrán certeza de la partida. Ninguno de ellos sabrá a ciencia cierta lo que ocurrirá en el trayecto, menos aún lo que le deparará el destino al regresar a su Ítaca personal.


Sergio Pitol

miércoles, 15 de mayo de 2013

trasplantar...se...

"Trasplantar" significa cambiar las plantas de lugar, trasladar sus raíces de un espacio a otro. También es sinónimo de extracción, de substitución de órganos humanos o animales. Hasta ahí todo es normal, pese a que parezca sorprendente que estos dos significados compartan el mismo verbo. Lo interesante está en la siguiente entrada del diccionario: hacer salir de un lugar o país a personas arraigadas en él, para asentarlas en otroNinguna palabra que utilizamos cuando nos mudamos, cuando viajamos, o al emigrar, alude a ningún pasado, ninguna entabla conversación con nosotros. Solo es un traslado al que acompaña algún tipo de desprendimiento. Las plantas, en cambio, se llevan todo en su viaje, su traslado es hacia  una ubicación mejor. Teniéndolo en cuenta, no quiero mudarme más, quiero trasplantarme, arraigar, incrustarme en un lugar sin que nada de mí se quede fuera, donde no rebose el pasado, donde se pueda conservar todo.

viernes, 10 de mayo de 2013

Minima Moralia

El escritor se organiza en su texto como lo hace en su propia casa. Igual que con sus papeles, libros, carpetas, que lleva de un cuarto a otro reproduciendo cierto desorden, de ese mismo modo se conduce en sus pensamientos. Para él vienen a ser como muebles en los que se acomoda, a gusto o a disgusto. Los acaricia con delicadeza, se sirve de ellos, los revuelve, los cambia de sitio, los deshace, Quien ya no tiene ninguna patria, halla en el escribir su lugar de residencia. Y en él inevitablemente produce, como en su tiempo la familia, deshechos y amontonamientos.


Th. W. Adorno.

viernes, 26 de abril de 2013

viaje a los sentidos

quiere dejar la cámara a un lado y no usar ningún cuaderno, ni siquiera el teléfono. hacer el viaje a oscuras, y subsistir como el ciego que tantea el espacio, que va sintiendo sus olores y sus ruidos, que va disfrazando su tacto.
luego, una vez regrese, dice, va a esperar que la memoria vaya asentando las imágenes, que el amasijo de recuerdos termine de tomar forma. quién sabe... quizás le interesa más el calor que hizo aquella tarde, y se borre para siempre el paisaje del parque; o el sabor del café resista más allá de los conciertos del barrio antiguo.
el verdadero viaje ha de resistir esa prueba.
debe ser capaz de abrirse a nuevos sentidos, dice, de desarrollarlos para que sean otro soporte en donde recordarnos.

lunes, 22 de abril de 2013

somos peregrinos

No somos sino peregrinos
que, yendo por caminos distintos,
trabajosamente se dirigen
al encuentro de los unos con los otros


Antoine de Saint-Exupéry

miércoles, 10 de abril de 2013

Postal para un tren

una mujer y su hijo de año y medio se sientan a mi lado. sobre las piernas de su madre, el niño se despista mirándome las gafas y la barba.
cuando el tren se pone en marcha abandona el regazo de su madre, se apoya en la ventana y queda  hipnotizado.
en la siguiente estación repite el gesto- juega con su madre, y, cuando el tren arranca, otra vez queda hipnotizado. solo durante un momento nos indica con el dedo hacia el cristal.
vuelve a hacer lo mismo hasta que el ronroneo del tren acaba por adormilarlo.
alucinado con este trayecto de pocos minutos, de una parada tras otra, el viaje ahora forma parte de su sueño.
tal vez siga asomado a otro paisaje, allá adentro

lo miro hipnotizado.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Poética de la geografía

En cada avión que tomo me digo que deberíamos enseñar geografía a los niños en las alturas, volando. Darles la oportunidad de ver la torre de su pueblo natal, mostrarles el dibujo de sus ciudades hasta asimilar de un vistazo su diseño trazado en medio del campo, y seguir el curso acostado de los ríos, el arroyo, la catarata; ver cómo se transforman en espejos luminosos los estanques, los lagos, el mar en donde se refleja el sol. Lecciones de geografía para amar el país natal. 



Michel Onfray 

jueves, 21 de febrero de 2013

La maleta

Durante años he ido perdiendo cosas de mi maleta.

Primero fue ropa de abrigo y aquellas camisas de rayas.
Se me perdieron libros,
que cambié luego por otros,
a ver si así me contagiaba algún idioma nuevo.

Desaparecieron postales, el primer ordenador,
unos cuantos poemas....
Incluso perdí el olor de la casa de mis padres.
                                                ¡Es terrible el olor cuando se pierde!

Un día se me ocurrió que debía buscarles sustitutos,
conseguir que la maleta recuperara su forma originaria.
Encontré camisas nuevas, compré otro ordenador, escribí estos poemas:
¡Hasta pude hablar en otra lengua!

Pero con tanto tránsito de cosas
terminó por deformarse,
la maleta perdió su volumen del principio, toda su rigidez.

Después de tanto tiempo, tantos vaivenes, tantos cambios
temo que en otro viaje termine por romperse,
que una mañana, cuando vaya a buscar algo, ya no me quede nada.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Mudanzas

Mudanzas por el mar o por el tiempo,
en un navío, en una carretera con libros,
cambiando de casas, palabras, paisajes,
separándonos siempre para que alguien se quede
y algún otro se vaya.
Despedirnos de un cuerpo de mujer
que se mira ya lejos como un pueblo,
donde las noches fueron más largas que los siglos
en lámparas y hoteles.
Mudanzas de uno mismo, de su sombra,
en espejos con pozo de olvido
que nada retienen.
No ser nunca quien parte ni quien vuelve
sino algo entre los dos,
algo en el medio;
lo que la vida arranca y no es ausencia,
lo que entrega y no es sueño,
el relámpago que deja entre las manos
la grieta de una piedra.



Eugenio Montejo

domingo, 10 de febrero de 2013

despaisamiento

Los diccionarios son lugares incompletos. La  plasticidad del idioma y su capacidad para metaforizar no siempre son suficientes, no nos engañemos....

Buscando información sobre viajes, caí en un texto de Todorov titulado L'Homme Dépaysé: su traducción en español es El Hombre Desplazado. Pero no contento con la traducción, fui a varios diccionarios etimológicos y encontré el origen de la palabra "depaysement". La raíz es "pays" (o sea, país) y en realidad tenía  en el S. XIII un sentido de "despaisamiento" o abandono de lugar. Así ocurrió, hasta que en el S.XVII tomó el sentido figurado actual, de desorientación o extrañamiento. Los diccionarios  bilingües de francés-español solo lo contemplan de esta última manera.
Leyendo a Todorov sentí que ese significado, esa pérdida de un espacio natal que vivió el intelectual búlgaro al instalarse en Francia y adoptar el francés como lengua de escritura, no coincide exactamente con los equivalentes españoles. Un hombre "depaysé" no solo tiene una carga negativa, también hay una convivencia  entre dos espacios lingüísticos y culturales (el anterior y el actual), que provoca una reflexión continua sobre la propia ubicación en el mundo. Las palabras españolas, en cambio, adoptan el sentido negativo, la parte melancólica, y no terminan de asumir la complejidad del significado.

Me atrevo a probar entonces una nueva palabra para nuestro diccionario:
Despaisamiento: Sustantivo derivado de la palabra "país". Dícese del sentimiento de distanciamiento de un espacio anterior, pero con la incorporación a otro espacio. El despaisamiento formula un modo de pensamiento nómada. Verbaliza el estado de desubicación, tanto en grado positivo como en grado negativo.

lunes, 28 de enero de 2013

de Alicia en el País de las Maravillas

(Dice Alicia): "¿Me podrías indicar, por favor, hacia dónde tengo que ir desde aquí?" "Eso depende de dónde quieras llegar", contestó el Gato. "A mí no me importa demasiado a dónde...", empezó a explicar Alicia. "En ese caso, da igual hacia dónde vayas", interrumpió el Gato. "... siempre que llegue a alguna parte", terminó Alicia a modo de explicación. "¡Oh! Siempre llegarás a alguna parte", dijo el Gato, "si caminas lo bastante".



Lewis Carroll

viernes, 11 de enero de 2013

hay que errar para errar

la riqueza de un idioma se encuentra en el significado y en la forma de ciertas palabras. por ejemplo, un verbo que pasa desapercibido y que poca gente utiliza conjugado, puede ser una muestra clara de ello.
el diccionario nos habla del verbo ERRAR en una forma transitiva que significa no acertar o equivocarse, y lo relaciona con el sustantivo ERROR. pero en la siguiente entrada de ese mismo diccionario y en la forma intransitiva, se identifica  ERRAR con el significado vagar o vagabundear, y con palabras como ERRANTE. lo curioso es que ambos significados provienen de la forma latina: ERRARE.
así parece que una frase como "hay que errar para errar" tendría una difícil explicación: 
¿acaso hay que vagar para equivocarse? o ¿hay que no acertar para vagabundear?