domingo, 25 de noviembre de 2012

En el River II

El café River está situado en un cruce de cuatro calles importantes de Cluj: la Strada Horea, la Piata Mihai Viteazul, la Strada Regele Ferdinand y la Strada Baritiu. Ocupa la planta baja de un edificio de más de cien años, a un costado del río Somes, y tiene dos ventanales que recorren casi todo el local. Desde la cafetería se ve pasar un tranvía cada diez minutos, hacia la Gara de Tren o en dirección al barrio de Manastur. El ruido es ensordecedor cuando pasan los viejos tranvías alemanes. Los clientes clavan los ojos en la calle apoyados en la barra que atraviesa las cristaleras. Allí se sientan grupos variopintos, parejas de oficinistas que hablan del amor y los negocios, acomodados junto a un capuccino, y aquellos solitarios que se apartan en un borde de la barra, y fuman... Solo unos pocos clientes vienen con un libro o un cuaderno. Se les ve leer  mientras miran hacia afuera de manera intermitente, entre la página y la ciudad, levantan los ojos y observan, luego los hunden en la lectura, y se echan a andar.

lunes, 12 de noviembre de 2012

vagabundaje

Lo esencial para aprovechar un viaje es tomarlo como finalidad misma. Andar por el mundo un poco al azar es muy agradable. Viajar sin tener un objeto concreto es una auténtica maravilla. Yo siento que podría curarme de todos mus vicios y de todas mis virtudes, caso de que tenga alguna; lo que no podré dejar jamás es mi recalcitrante vagabundaje.
Hay que viajar para descubrir con los propios ojos que el mundo es muy pequeño, y por tanto, que es absolutamente necesario hacer esfuerzo para dignificar la visión hasta llegar a ver las cosas en grande. Hay que viajar para darse cuenta de que una pasión, una idea, un hombre, sólo son importantes si resisten una proyección a través del tiempo y del espacio. No hay nada como alejarse un poco para curarse de la psicosis de la proximidad, de la deformación de la proximidad, de la que todos estamos atacados. Hay que viajar para aprender -a pesar de todo- a conservar, a perfeccionar, a tolerar.



Josep Pla