miércoles, 17 de octubre de 2012

calles desganadas

Un cambio de dirección, un giro, un despiste, otro giro, y la ciudad es un laberinto.
Por fortuna hay calles que nos reubican; diferentes de las grandes avenidas o los bulevares comerciales, que no dejan de repetirse. El viajero que las localiza descubre una ciudad distinta, menos panorámica. Calles desganadas del barrio, / casi invisibles de habituales, / enternecidas de penumbra y ocaso decía Borges. Parece que allí uno hubiera descubierto el corazón del laberinto.
Protegidas por su diminuta apariencia, permanecen entregadas a su anonimato.