lunes, 25 de junio de 2012

el complemento

La mayor parte de la gente que pasa por delante de mi cafetería lleva una bolsa, al menos una, porque hay quien lleva dos o más en cada mano. Son de colores chillones, una mezcla de tonos amarillos, naranjas o rojos que resaltan a varios metros de distancia. Por ejemplo, la mujer del pañuelo en la cabeza que camina  como si acabara de terminar la vendimia lleva una bolsa del supermercado "profi" de color amarillo y rojo; esa otra chica, erguida como una modelo, lleva una que mezcla el negro y el naranja de la compañía telefónica "orange"; en la otra acera, una madre empuja su carrito con una bolsa azul de no sé bien qué, colgando de su muñeca...
Pareciera que existe una especie de jerarquía de bolsas, o un código que te permite combinarlas con un tipo de ropa de un color. Quizás tenga algo que ver con la clase social, con el origen, o con la temperatura, porque si mal no recuerdo, esas mismas bolsas en invierno tenían tonos más fríos. No logro descifrar de qué se trata el complemento. Cuál es su función. Imagino que sirve como un bolso para las mujeres, pero a decir verdad, ellas llevan por igual un bolso en el hombro y una bolsa en sus manos. De los hombres tampoco sé qué responder, muchos llevan una maleta y una bolsa, o a veces pasean solo con ella, recogida sobre su puño. Eso sí que difiere entre los dos sexos, unas las zarandean, y otros las aprietan. 
En este mismo instante, acaba de entrar en la cafetería un  "metrosexual" con gafas de sol, tipo piloto de cazabombarderos americano, y lleva una bolsa roja de la tienda ferrari como quien conduce un descapotable, la deja luego en la mesa, junto a las llaves de su audi y las gafas... 
Es una incógnita que se quedará sin resolver antes de que me vaya de Rumanía.