las estaciones discurren en Transilvania con una especial virulencia.
ahora el invierno instala envolturas blancas en las colinas que rodean la ciudad, se llenan de ese manto de nieve:
el infinito resistirá hasta mediados de marzo.
el verde primaveral espera debajo, agazapado...
cuando la temperatura supere los 40º el verano secará su hierba,
el único instante que añora el dolor helado de estos días de invierno.
el otoño, sin embargo, es la experiencia exacta, el color natural de la región,
en esa época las colinas vuelven al punto de inicio, todo regresa a su origen.
aquí el año no empieza en el invierno, sino en el inicio del otoño:
es siempre esa imagen apagada...
este es otro invierno intermedio... otra estación de tránsito... la última
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