lunes 1 de agosto de 2011

la medida de todas las cosas

Cree el insular que el mundo está representado en cada lado de la isla, o por lo menos tiene su medida. Y repite que puede ir a la playa, al campo o pasear por el desierto... ¿Qué te parece? Todo en una isla…, dice con arrogancia. Está orgulloso y cree ser la envidia de toda Europa. Porque el insular cree en el paraíso, de hecho cree haber nacido en él. Para ello tiene una serie de adjetivos y de frases por si se enfrenta con cualquier comparación impertinente. El insular no acepta ningún chantaje: La isla es la medida de todas las cosas. El insular es la isla, el minicontinente, el microclima, ¿el minihorizonte?… Aglutina lo que considera indispensable para ser feliz: clima, paisaje y mar. Por eso responde diciendo pero mira dónde vivimos; a los que hablan de las miserias de sus políticos: pero mira dónde vivimos, a los que dicen que el paro es el mayor de todo el país: pero mira dónde vivimos; a los que criticamos las barbaridades que se han hecho en las zonas turísticas: pero mira dónde vivimos a los que hablan de lo limitado del territorio: ya, ya…, pero mira dónde vivimos.