jueves 2 de junio de 2011

sin nociones del viaje

tengo tres maletas preparadas en tres casas distintas: canarias, barcelona y rumanía.
todas tienen un par de camisas, un pantalón, algún abrigo, ropa interior, un cuaderno y unos cuantos lápices..., por si acaso.
de este modo viajo únicamente con una maleta de libros.
es como si me moviera en un pasillo que uniera tres habitaciones: a mi derecha la de cluj, a la izquierda la de arenales, y al fondo siempre la de sants. solo yo las comunico.
cuando uno de las lecturas se me acaba, ni siquiera sé dónde estoy. tengo que levantar la cabeza y responder en el idioma del lugar...

hace cuánto tiempo que me perdí en el viaje...

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo diría que el viaje por el viaje, a veces se nos acaba llevando la esencia de aquello que buscábamos en los propios viajes cuando empezamos a viajar y se queda en el mero camino entre un lugar y otro.

Si, esos caminos están llenos de paz, nada por aquí, nada por allá, solo el camino... pero es el llegar donde está la vida y no es el viaje más que una aletargada transición entre estaciones de tren o aeropuertos, o bares delante de una estación de autobuses, y es cuando llegas, paras, abres la maleta y vives donde está aquello que buscábamos cuando empezamos a viajar.