lunes, 31 de enero de 2011

una conversación en voz baja

muy pocas veces me atrevo a preguntar a alguien mayor lo que ocurrió en Rumanía cuando era un país comunista, hace solo dos décadas.
el interlocutor suele bajar la voz y parece preocuparse por quién está cerca nuestra.

si la conversación anterior a mi pregunta ha sido fluida, y se atreve a hablar, entonces deja escapar algunas anécdotas, cuenta alguna historia familiar, pero siempre mantiene ese gesto algo incómodo de quien cree sentirse vigilado, de quien piensa que alguna de sus frases puede provocar una catástrofe.

esas palabras en voz baja se convierten en la más cruel de las respuestas...

sábado, 29 de enero de 2011

una muchedumbre

El hombre se ha quedado solo en la ciudad inmensa y su soledad es la de millones como él. [...] es un solitario en la muchedumbre o mejor dicho, es una muchedumbre de solitarios.




Octavio Paz

sábado, 15 de enero de 2011

El hippy canario

Mi amigo Jordi tiene una absoluta obsesión por el hippy canario, su ropa, sus formas, sus gustos, y creo que principalmente por sus mujeres. Eso me dice cuando se cruza con alguno. Pero él es demasiado tímido para convertirse en hippy canario (y yo conozco bien a mi amigo). No sabría qué decir si se convirtiera en uno, no sabría cómo actuar en uno de esos asaderos llenos de humo y canciones de cantautor, no tiene sentido del ritmo para tocar los bongós, ni viste con el uniforme adecuado. Lo peor de todo es que es alérgico al cuero. Aunque le obsesiona el tema, y se obstina en intentarlo. Mi amigo Jordi acude a los festivales y a las acampadas solidarias que convocan los grupos ecologistas contra la construcción de un muelle o contra el alargamiento de la pista del aeropuerto. Hace todo lo hippy canario posible, y conoce la historia de los primeros pobladores y ha memorizado todas las playas nudistas de la isla. Piensa que ese también puede ser el camino. Aun así no termina de convencer a esa tribu insular tan definida, y se siente extraño porque su pelo es corto y su aspecto endeble y mal equipado. Me pregunta cómo puede arreglarlo, yo le contesto que por mucho que lo intente no servirá de nada porque hay una cosa que no podrá cambiar, el hippy canario detesta aquello que no sea insular, desprecia lo que no es rotundamente isleño. Pese a los años que lleva Jordi en las islas conserva aún su acento híbrido, y no dejará nunca de ser de la península. Eso…, es imperdonable.