sábado, 29 de mayo de 2010

viaje por el mundo

el hombre moderno tendrá la sensación de poder habitar todos los espacios y todos los tiempos



José Yeray Rodríguez

jueves, 6 de mayo de 2010

el hombre y su lugar

la universidad cumplió noventa años hace pocos días. se prepararon festejos, se leyeron conferencias, se encontraron profesores de todas las carreras. había un ambiente festivo y todo el mundo participaba en algo, sabía exactamente cuál era su tarea. algunos se ocuparon de organizar comidas o ponencias sobre los años de historia de la facultad, incluso hubo alumnos ensayando para un concierto homenaje.
pero me impresionó ver la figura del señor Popicka inalterable. su cara arrugada, sus párpados pesados tapándole casi por completo las cejas, las manos ennegrecidas. inmutable. sentado en la puerta de su cuarto, junto al armario, seguía en ese cubículo de pocos metros esperando que algún profesor se acercara a pedir que le lavara el coche, que alguien lo mandara a la estación de tren a por algun paquete.
en el hall de la facultad el señor Popicka forma parte del mobiliario. trabaja allí desde su juventud y sigue en la misma posición de la primera vez. como aquel trabajo anterior, hace ya cuarenta años, donde tocaba los botones de un ascensor.
su figura se ha quedado relacionada con este lugar. él significa el pasillo, la entrada, la conserjería, el patio, las llaves de las aulas. es una habitación más de la universidad. el señor Popicka es el elemento imprescindible que une ese espacio con los demás: el sitio más humano del edificio. acaso no deberíamos festejarlo a él y a todos los que como él hacen que los años aquí sigan siendo algo más humanizados...