martes, 26 de enero de 2010

país homologado...

una amiga uruguaya me pregunta si cluj está homologado... me cuenta que para ella existen los países homologados y los no homologados, y que estos últimos son más interesantes, aunque sé que quiere decir surrealistas.
viví muchos años en francia, donde todo aparentaba funcionar bien y aunque así no fuera se implicaban en parecerlo. allí parece ser perfecta la lentitud burocrática, el pésimo transporte público, las relaciones con el cliente..., y ellos mismos se lo creen.
en rumanía la homologación va entrando con una autocrítica exagerada ya que el rumano se fustiga, se queja y se lamenta de la desorganización que existe en su país. se sorprenden cuando les señalo la cantidad de similitudes que tenemos en españa, la cantidad de cacas de perro que he pisado en francia, lo peligroso de la circulación italiana, la frialdad nórdica..., pero ellos siempre consiguen sentirse los últimos, los escombros, los peores...
la idea del país homologado me hace pensar una y otra vez en donde están sus límites, a mí me parece que un país siempre está haciéndose y necesita para ello un margen de mejora, éste tiene la suerte de no estar homologado y ese margen de mejora es solamente suyo, por lo que ocurra lo que ocurra no tiene un horizonte igual a los otros, ni debe compararse...
un país homologado, a fin de cuentas, es un decorado absurdo donde cada gesto está virtualmente controlado y no cabe en él nigún tipo de improvisación...
me encanta rumanía

lunes, 11 de enero de 2010

entre raices y piernas

Los humanos son animales, no plantas; tienen piernas, no raices. Si no se les ata, se dispersan, siguiendo los caminos de la oportunidad, el interés y la curiosidad. El futuro es de las diásporas.


Jesús Mosterín