domingo, 21 de diciembre de 2008

Si aún en este día

(...)
Y sé
que nacería en esta isla.
Y aún siendo mi alma
viajera de otros vientos,
yo sé
que moriría en esta isla,
como la ola
ha de morir siempre en la arena.
(...)



Manuel González Barrera

miércoles, 3 de diciembre de 2008

todo depende de las gafas por donde se mire

sí, yo también uso gafas de pasta. lo confieso: las tengo. me miro en el espejo y me gustan. no sé si es su color azul o las líneas violetas que resaltan dentro de la montura, o quizás es su forma intelectual... pero es cierto, fui atrapado por la moda.
al principio era ponerme al día... ¡con lo que me costó dejar las pisamierdas y luego resultó que las converse se convirtieron en una adicción sin retorno...! lo de las gafas, pensé que sería algo transitorio, una intrusión en ese mundo grueso y colorido, en un escenario moderno que veía por las calles de las ciudades más importantes... ¡pero no!, ahora camino por toulouse y no me reconozco, camino por buenos aires y no me reconozco, paseo por las palmas y mi cara en el brillo de los escaparates refleja el gesto de un leído, un soberbio, un ya lo sé, un siempre quise... y me da igual. lo importante fue saber asumirlo: uso gafas de pasta, sí, las uso. ellas se tragan toda mi cara y me fulminan lo bueno, aunque también esconden las miserias: las gafas de pasta concentran todo en sí mismas. caníbales y salvajes. son una pantalla en donde solo destaca lo que presentan, y acaparan la mirada del resto en ellas.

tal vez las cambie, o tal vez las siga llevando por un tiempo, hasta que sienta que todos me identifican por ese rasgo superficial y por ese acompañamiento austero pero elegante, fijo y presente, o tal vez me decida y las deje en su estuche perdidas por los cajones de casa. no sé...

casi nadie lo percibe pero durante la vida también se viaja por las cosas. y no somos nosotros los que las llevamos, no, sino que ellas (objetos variados: ropa, juguetes, decoración...) nos conducen y nos dirigen durante mucho tiempo. somos pasajeros y somos trayecto, y lo hacemos en sus manos, o en este caso en su montura azul y violeta de pasta. luego las cambiamos, o nos cambian y todo continúa. y tal vez las gafas modernas, intelectuales, juveniles, hipócritas se quedarán guardadas en casa junto a algún pasaje usado de un viaje que hicimos el año anterior, e incluso comience a utilizar lentillas.