viernes, 24 de octubre de 2008

inercias

Pero yo, en realidad, voy como puedo.
Si ando muy lejos debe ser porque el mundo
lo decide.





Heberto Padilla

viernes, 10 de octubre de 2008

lecturas de un paseo

Después de un largo paseo por el centro Wilfredo regresó a casa y me contó qué había visto en la ciudad. La cara marcaba un gesto de interés y de sorpresa, el ceño fruncido y la boca por segundos entreabierta como si algo continuara aturdiéndole mantenía su relato en un estado semicatatónico. De sus impresiones destacó una y comenzó obsesivamente a decir cosas sobre ella alternándolas con alguna pausa mientras agarraba el café y aprovechaba para calentarse las manos y reflexionar: -Como todo hombre el paseo, la observación y la seducción son la misma cosa. Bien, he constatado que en este país (tal vez sea esta ciudad) de cada 5 mujeres con las que te cruzas por la calle, exceptuando la que anda con un perro y una cerveza en la mano, y la que lleva el bolso colgado en el interior del brazo (a la que todo le molesta), el resto, las otras tres, copian el modelo de mujer de la protagonista de la película de Jean-Pierre Jeunet. La jovencita alegre, cándida, coloreada y luminosa con el andar en saltitos y sonrisita alargada se ha metido en el espíritu francés como una calcomanía-. Sé que Wilfredo tiene un carácter distinto, una forma de ser huraña, algo seca, pero siempre lo he considerado un buen observador, un lector atento capaz de descubrir las cosas que son tan fáciles de ver como difíciles de distinguir. -Las boinas ladeadas (continúa), las bicicletas decoradas, el puerro saliendo de los bolsos y la cara metida en la cafetería liándose un cigarrillo estilo performance como si todo fuera dirigido desde lejos por un director artístico, los ojos bien abiertos para indicarte la dirección de la Place St Georges con un ligero brinquito en los labios...-. Me cuenta al tiempo que sorbe el café y mueve la cabeza: -Amelie hizo mucho daño a este país. Un daño irreparable-. Dice Wilfredo que contabilizó quince copias, tres bocetos y una caricatura de la actriz durante las dos horas que duró el paseo. -Amelie hizo mucho daño a este país-, repite obsesivamente preparando otro sorbo de café. -Amelie hizo mucho daño a este país...-