domingo, 21 de diciembre de 2008

Si aún en este día

(...)
Y sé
que nacería en esta isla.
Y aún siendo mi alma
viajera de otros vientos,
yo sé
que moriría en esta isla,
como la ola
ha de morir siempre en la arena.
(...)



Manuel González Barrera

miércoles, 3 de diciembre de 2008

todo depende de las gafas por donde se mire

sí, yo también uso gafas de pasta. lo confieso: las tengo. me miro en el espejo y me gustan. no sé si es su color azul o las líneas violetas que resaltan dentro de la montura, o quizás es su forma intelectual... pero es cierto, fui atrapado por la moda.
al principio era ponerme al día... ¡con lo que me costó dejar las pisamierdas y luego resultó que las converse se convirtieron en una adicción sin retorno...! lo de las gafas, pensé que sería algo transitorio, una intrusión en ese mundo grueso y colorido, en un escenario moderno que veía por las calles de las ciudades más importantes... ¡pero no!, ahora camino por toulouse y no me reconozco, camino por buenos aires y no me reconozco, paseo por las palmas y mi cara en el brillo de los escaparates refleja el gesto de un leído, un soberbio, un ya lo sé, un siempre quise... y me da igual. lo importante fue saber asumirlo: uso gafas de pasta, sí, las uso. ellas se tragan toda mi cara y me fulminan lo bueno, aunque también esconden las miserias: las gafas de pasta concentran todo en sí mismas. caníbales y salvajes. son una pantalla en donde solo destaca lo que presentan, y acaparan la mirada del resto en ellas.

tal vez las cambie, o tal vez las siga llevando por un tiempo, hasta que sienta que todos me identifican por ese rasgo superficial y por ese acompañamiento austero pero elegante, fijo y presente, o tal vez me decida y las deje en su estuche perdidas por los cajones de casa. no sé...

casi nadie lo percibe pero durante la vida también se viaja por las cosas. y no somos nosotros los que las llevamos, no, sino que ellas (objetos variados: ropa, juguetes, decoración...) nos conducen y nos dirigen durante mucho tiempo. somos pasajeros y somos trayecto, y lo hacemos en sus manos, o en este caso en su montura azul y violeta de pasta. luego las cambiamos, o nos cambian y todo continúa. y tal vez las gafas modernas, intelectuales, juveniles, hipócritas se quedarán guardadas en casa junto a algún pasaje usado de un viaje que hicimos el año anterior, e incluso comience a utilizar lentillas.

viernes, 14 de noviembre de 2008

maneras de viajar

Existen muchas maneras de viajar. En su inmensa mayoría - las estadísticas arrojan cifras de vértigo: un noventa y cinco por ciento-, la gente viaja para descansar. Lo que desea es alojarse en hoteles de lujo en primera línea del mar y comer manjares suculentos. No importa dónde, en las Canarias o en las islas Fidji, tanto da. Los jóvenes tienen cierta inclinación por el viaje-deporte de aventura; se fijan como meta, por ejemplo, atravesar África de norte a sur o recorrer todo el curso del Danubio en una canoa. No les interesan las personas que encuentran por el camino; su objetivo consiste en demostrarse a sí mismos lo mucho que son capaces de hacer y lo bien que saben superar las dificultades. Hay viajes inherentes a determinadas profesiones y los que se hacen por la fuerza: aunque sui generis, los desplazamientos de los pilotos de aviación y los de los refugiados no dejan de ser viajes. Para mí los más preciados son los del reportero, etnográficos, antropológicos y cuya finalidad consiste en un mejor conocimiento del mundo, de la historia, de los cambios que se operan en la Tierra. Y luego, la labor de compartir el saber acumulado. Exigen esfuerzo y concentración, pero gracias a ellos el mundo y las leyes que lo rigen resultan más comprensibles.


Ryszar Kapuscinski

domingo, 9 de noviembre de 2008

voces y ciudades

Si por un momento un alienígena aterrizara en cualquier lugar del mundo con el acceso a un periódico y se detuviera unos minutos a leer una noticia de política nacional o internacional, éstos serían los epígrafes que encontraría: Pekín retrasa la construcción de la central nuclear de Xindiei. Madrid incrementa las previsiones de crecimiento de turistas para el año 2009. París no acepta las condiciones impuestas por Bruselas. Tanto Washington como Londres y Tel Aviv, han bloqueado las negociaciones de paz con Beirut. Aún existe una pequeña posibilidad de que Moscú se incorpore al tratado de libre comercio firmado ya por Yerevan y Baku en el Cáucaso. Bamako, Dakar y Nuackchot han configurado una línea de trabajo común que presentarán en la próxima cumbre de New York. Las Palmas de Gran Canaria aumenta el número de parados en el último trimestre del año...
Él, con la preparación de su viaje y los conocimientos de la vida humana en nuestro mundo, los estudios de anatomía y comportamiento en la tierra, se quedaría probablemente sorprendido y aturdido. ¿Dónde está la gente? ¿Las ciudades discuten entre ellas? ¿Los lugares se expresan?
Hoy en día, visto desde una perspectiva más directa las ciudades hablan, los países hablan, el planeta habla... ¿Pero quién habla por nosotros? Alguien deja su voto en una urna y le da su palabra, luego esa palabra se queda en un hemiciclo y se convierte en algo manoseado y elástico, desde ese hemiciclo alguien la envía hasta algún edificio lleno de oficinas y empleados. Usada y empolvada con olor a cerrado llega hasta algún lugar desconocido donde la empaquetan, la miden y la guardan hasta que desaparezca. Así es el trámite. Y después de tanto movimiento y tanto espacio recorrido aquella papeleta se muere y se extingue cada cuatro años. La ciudad ha conseguido nuevamente rehacer su voz, armarse de nuevo con una voz de quienes no son, y no quieren responder. Y el alienígena, interesado ya no quiere hablar con nadie, nadie le importa. Sólo busca desorientado la voz de las ciudades, el grito de las ciudades, el problema de las ciudades que solo ellas conocen.

viernes, 24 de octubre de 2008

inercias

Pero yo, en realidad, voy como puedo.
Si ando muy lejos debe ser porque el mundo
lo decide.





Heberto Padilla

viernes, 10 de octubre de 2008

lecturas de un paseo

Después de un largo paseo por el centro Wilfredo regresó a casa y me contó qué había visto en la ciudad. La cara marcaba un gesto de interés y de sorpresa, el ceño fruncido y la boca por segundos entreabierta como si algo continuara aturdiéndole mantenía su relato en un estado semicatatónico. De sus impresiones destacó una y comenzó obsesivamente a decir cosas sobre ella alternándolas con alguna pausa mientras agarraba el café y aprovechaba para calentarse las manos y reflexionar: -Como todo hombre el paseo, la observación y la seducción son la misma cosa. Bien, he constatado que en este país (tal vez sea esta ciudad) de cada 5 mujeres con las que te cruzas por la calle, exceptuando la que anda con un perro y una cerveza en la mano, y la que lleva el bolso colgado en el interior del brazo (a la que todo le molesta), el resto, las otras tres, copian el modelo de mujer de la protagonista de la película de Jean-Pierre Jeunet. La jovencita alegre, cándida, coloreada y luminosa con el andar en saltitos y sonrisita alargada se ha metido en el espíritu francés como una calcomanía-. Sé que Wilfredo tiene un carácter distinto, una forma de ser huraña, algo seca, pero siempre lo he considerado un buen observador, un lector atento capaz de descubrir las cosas que son tan fáciles de ver como difíciles de distinguir. -Las boinas ladeadas (continúa), las bicicletas decoradas, el puerro saliendo de los bolsos y la cara metida en la cafetería liándose un cigarrillo estilo performance como si todo fuera dirigido desde lejos por un director artístico, los ojos bien abiertos para indicarte la dirección de la Place St Georges con un ligero brinquito en los labios...-. Me cuenta al tiempo que sorbe el café y mueve la cabeza: -Amelie hizo mucho daño a este país. Un daño irreparable-. Dice Wilfredo que contabilizó quince copias, tres bocetos y una caricatura de la actriz durante las dos horas que duró el paseo. -Amelie hizo mucho daño a este país-, repite obsesivamente preparando otro sorbo de café. -Amelie hizo mucho daño a este país...-

miércoles, 10 de septiembre de 2008

uno de tantos

Yo me pasaba horas allí en el Flore con los amigos riéndome de los clientes del local y sobretodo de la gente que veíamos pasar por la calle, por delante del café.. Claro está que, según donde estuviera situada mi mesa, había días en que, cuando decidía dejarla para regresar a la buhardilla (que estaba a cuatro pasos de allí), era capaz de dar una vuelta entera a la manzana con tal de no pasar delante de la terraza y ser yo mismo la nueva víctima de los comentarios y las burlas.



Enrique Vila-Matas

martes, 19 de agosto de 2008

máscaras mexicanas

El acceso al CMLL (Consejo Mundial de Lucha Libre) se hace semanalmente los viernes a las 20:00 en el Arena de México, desde 1933. La entrada tiene varios precios dependiendo de la vista del cuadrilátero y las mejores están reservadas durante todo el año; pero otras como la nuestra cuesta unos 90 pesos mexicanos (6 euros) y deja distinguir el color de las máscaras y los brincos que dan los luchadores por fuera del terreno. Venir aquí -dice un amigo- es visitar todo el país, como si México pudiera meterse en este pabellón. Y es que el DF al completo con sus barrios alargados e infinitos se ve representado en los distintos luchadores-gimnastas o acróbatas circenses que durante tres horas se saltarán, morderán, dolerán y quién sabe si se pegarán para el deleite del público. México es un país gigante donde la mezcla de paisajes, colores y sabores sugestiona el apetito del viajero, pero para una visita corta la recomendación de un méxicano (normalmente un chilango) es vivir la lucha libre, así al menos volveremos a nuestro país con el estupor y también el sosiego de lo absurdo metido en el cuerpo.
Para quién no lo sabe en este tipo de batalla hay dos contrincantes que pertenecen a bandos opuestos, tan opuestos que lo corriente es que los luchadores se pasen de uno a otro equipo a lo largo de los años. Los "técnicos": los sociables, generosos e ingenuos luchadores del lado más apacible del ser mexicano; y los "rudos" : un revoltijo de luchadores por el contrario marrulleros, ególatras, tramposos y mafiosos que representan la violencia natural del chilango . Verlos entrar en escena es apasionante, un griterio se mezcla con aplausos y estalla desde cualquier esquina del ring. El pique que todo mexicano lleva desdoblado dentro se naturaliza ("puto", "chinga tu madre", "pinche cabrón", "te vale verga" es lo más común entre los padres que ven la batalla). Y el público con las máscaras de sus luchadores favoritos (a veces una familia al completo), tal vez con la sabrosa sensación que da sentirse de incógnito, continuará vociferando hasta el final.
El teatro de la lucha está lleno de sensaciones extrañas que a veces son evidentes y otras parecen pura invención. Tras la presentación de un speaker partidista que aclama a los rudos como sus ahijados, encendiendo aún más si cabe la rabia de los técnicos, pelea tras pelea los primeros luchadores (novatos o aprendices, normalmente) luego los enanos saltimbanquis y las mujeres irán acalorando el pabellón hasta la gran lucha del día. El ambiente llegará al clímax de la velada con los seguidores ya desposeídos de razón, inteligencia o pulso. La lucha caerá de un lado a otro del público y el estallido de cervezas, vasos y botellas (de plástico) que lanzará incluso el crío de 6 años, alcanzará el cuadrilátero para despedir a los ganadores.
El espectáculo ha terminado. Todo vuelve a iluminarse. Tras esta descarga emocional la gente sale a la calle aliviada y sudorosa con los ojos llorosos pero tranquilos. Todo se normaliza. Los dos bandos regresan a sus barrios con las máscaras en la mano y el gesto del combate apagado.
No sé si lo que he visto es realidad, poco me importa. Sólo puedo confesar una cosa: yo prefiero a los rudos.

miércoles, 16 de julio de 2008

pasaporte

puedes llevar un libro a cualquier lugar, y viceversa


Cafebrería El Péndulo

sábado, 28 de junio de 2008

de ida y vuelta

sentados uno junto al otro en el avión tras media hora de viaje, ella pregunta algo pero él con unos auriculares tiene la vista fija en el asiento de delante. ella repite por si acaso tocando leve el apoyabrazos donde él reposa la mano. - ¿a qué hora llegamos?- con un tímido brinco y algo sorprendido reacciona mirando sus ojos, lento toma el reloj y echa un vistazo a la mano que no deja de temblar. imagina que debe tener la cara colorada.- aterriza a las 15:00- vuelve a mirarla, su cuerpo probablemente sude. la mirada esta vez es silenciosa y más larga que la que tienen dos desconocidos. ella le susurra gracias y gira la cabeza colocándose los auriculares. él responde pero ella ya no oye nada, tiene la música encendida y la vista fija en el asiento de delante. él decide tocar el apoyabrazos

martes, 17 de junio de 2008

zarpar

explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome



Alejandra Pizarnik

lunes, 2 de junio de 2008

desventajas de allá afuera

todo empezó con el robo. el hurto diario. aunque tratara de avisar a los demás sentía que cualquiera era cómplice. Thibault me aconsejó que aceptara y participara sin rechistar. y seguí su consejo obligado por mi adicción al café y a las cafeterías. luego descubrí que no quedaba ahí. había mucho más. pese a que otros lo pasaran por alto se iba volviendo insoportable. el tren, la gasolinera (aquí llevan un magnum 44 debajo del uniforme) y aún más el asalto del peaje. era increible. un lugar llamado "benefactor social" o gran hermano. mi fe ya no era más que la inercia del país y punto...
pero lo ocurrido en estos últimos meses es difícil de concebir, el secuestro. mi propio secuestro. en mi propia casa y pagando una tras otra las cuotas del encierro. saboteadores que además me obligan a pagar las llamadas, las preguntas, sus respuestas por una avería que ni ellos pueden solucionar... una historia absurda. por más que lo quiera aparentar no me creo ese traje de madre teresa que lleva el tipo bajito de la tele y su esposa modelo mostrando que si pagas y te resignas crecerán tus ganancias.

aquí como en muchos lugares del mundo el texto de robin hood se cuenta al revés desde el parvulario

datos: café: 1.50, café con leche: 2.50, gasolina sin plomo 98 : 1.61, toulouse-barcelona en tren: 60, peajes toulouse-barcelona. 25, llamada de teléfono al servicio técnico de Free (compañía de internet): 0.35 por minuto...

el mundo

parado
en todas las esquinas del universo
el polizonte


Pablo de Rokha

jueves, 15 de mayo de 2008

un largo paseo

resulta que wilfredo no conoce a nadie y yo le digo que baje a la calle, que compre pan en la place de l'estrapade porque ella sigue trabajando allí aunque la hayan despedido, y que pasee por el garona. creo que hoy una fanfarria va a ir a ensayar a la praerie de filtres, con sus trompetas, su batería diminuta y los sombreros que cada uno se pone en la cabeza. me hace pensar en el gaitero que toca música celta en el pont neuf cuando hace sol, sopla fuerte y lo puedes oír desde cualquier parte del río. debería irse a tomar un café en alguna de las cafeterías de la ciudad, yo prefiero el café de la concorde, el más viejo, porque es allí donde parece que todo se paró hace años y nadie se atreve a ponerlo en marcha. lo de los mercados debe ser antes, algo así como tomar un desayuno (practicamente todas las tiendas de bollos y croissant son buenas) mientras llenas la cesta de frutas y verduras, y ves el bullicio, la gente se para y charla, algún vendedor grita y otro saca una oferta absurda. yo le digo que buscar museos no es cosa de esta ciudad, son interesantes pero uno puede pasar unas horas en alguno y basta, aquí el ritmo es lo importante. los horarios a veces los marca la luz porque si hace bueno la vida dura hasta muy tarde, y normalmente después de comer la marabunta se pone a dar vueltas alrededor del capitol. wilfredo tiene que perderse, qué sé yo..., tomar el primer puente que se le ocurra y girar a cualquier lado, a veces una larga calle peatonal de piedras rojas con cafeterías, otras veces la iglesia de saint sernin o el barrio árabe de arnaud bernard; ver cómo se hace infinita la grand rue saint michel y meterse a preguntar cuál es la pelicula latinoamericana que pasan esta tarde en el cine utopie. si se cansa, mi buhardilla no está muy lejos del vasco le gamma, allí el dueño del bar con la voz robótica debido a una traqueotomía te invitará a la tercera birra mientras ves a tu alrededor la mitad de los perros del barrio y sus dueños concentrados en el partido de rugby entre stade toulousain y castres. esta ciudad es para conocerla entre semana -le digo- y así wilfredo tiene la oportunidad de sentir que vive tal vez en un lugar del mundo casi sin darse cuenta.

sábado, 10 de mayo de 2008

tipos de ciudad

"La ciudad se está desintegrando. Ciudades muertas, las ciudades dormitorio"

César Manrique

jueves, 1 de mayo de 2008

cuaderno VII

Avenida 18 de Julio
Montevideo

ella delante de la intendencia delante de un café guerrillero de suele ser así o la sonrisa de ella adora la nieve imposible y cómo europa es un teatro y delante de otras bocas me habla como si nos hubiéramos conocido en una novela muchos días buscando la misma palabra que dijimos el mismo capítulo sin repetir que el tiempo ya manifestaba ciertas implicaciones en la otra ella maniática con su discurso de siempre y la distancia también junto a los dos escuchándonos sentada en otra mesa de la cafetería

jueves, 17 de abril de 2008

para llevar en rutas II

"Todos me preguntaban cuándo parto,
cuándo me voy. Así parece
que uno hubiera sellado en silencio
un contrato terrible:
irse de cualquier modo a alguna parte"


Pablo Neruda

viernes, 11 de abril de 2008

navegaciones

vivir en una buhardilla es como vivir en un escondite y es vivir al otro lado de la casa o en lo que sobra del edificio. casi tres paredes y una de ellas la hipotenusa por donde el viento toca y diseña la aerodinámica del inmueble. algo de gaviero (al más puro estilo del Maqroll de Mutis) sobrevive en esta altura, teniendo en cuenta que el barrio fue arrasado hace un siglo por una crecida donde supongo sólo se salvaron los pobres que dormían en los graneros. y es que las despensas antiguas están reconvertidas ahora en refugios de madera, casitas diminutas con baños diminutos y cocinas armadas en medio de un pasillo que no mide más de un palmo, y también unos pocos ventanales distribuidos de forma aleatoria.
podría quedarme aquí toda la vida, pero no imagino a Maqroll fondeado en la bahía viendo las luces del puerto, escuchando el cuchicheo de la gente, las olas..., mientras a lo lejos miles de barcos siguen su ruta camino a no sé dónde; porque desde la buhardilla también se puede escuchar lo que sucede en las otras ciudades, se pueden ver los días que van apagándose en otros sitios y también cuando todo continua quieto y no se termina. en la cubierta del edificio, oyendo cómo el polizonte del vecino de abajo no para de llorar, la casa recupera su movimiento y comienza a desplazarse... en la ventana que hay en la cocina es por donde las cosas siguen viajando, y los días no consiguen acabarse y el ancla, acomodada en cualquier contenedor de la calle, espera que la leven de un momento a otro y así seguir en el mapa de la pared moviéndose de cuando en cuando entre ambos hemisferios

sábado, 5 de abril de 2008

requisito humano

"dos seres ya son una ciudad"


Jose María Memet

miércoles, 26 de marzo de 2008

usos y costumbres para conocer un lugar

lo que distingue a un país no es ningún tipo de clima, de paisaje o de ruido; tampoco las distintas lenguas que pueden hablarse por acá o por allá. ni importa si es cultura eslava, turca o latina, o de algún país árabe u oriental... la gente se asimila a su entorno con lo que puede, y el entorno por inercia hace lo mismo. dos fuerzas que encuentran su espacio común en rincones de la ciudad, donde se quedan apretadas y canalizan hasta adaptarse a ese ritmo urbano.
el supermercado. es ahí donde convergen ambas, donde el sentido del hombre, y por supuesto su primera necesidad, toma forma. un inmenso estante de cervezas que cuestan menos que una botella de agua, o una charcutería que multiplica los jamones colgados en la pared, una sala repleta de cajas de fruta y de racimos de plátanos, bolsas de papas fritas en cantidades industriales y de nuddles e incluso de mamaliga, paquetes de gofio, o cientos de latas de conservas de marisco..., son pequeños detalles que ayudan a comprender dónde nos encontramos. ya no tiene ninguna importancia pasear por ciudades que son tan parecidas a veces, pintadas con los mismos colores, estructuradas de igual forma, o que huelen de manera semejante... es en los colmados donde la intensidad de la gente se explica mejor. elegir, por ejemplo, un trozo de queso en francia, supone una tarea lenta y difícil en medio de esa maraña de olores nauseabundos y fétidos del elemento estrella del país. hay que analizar ingredientes y datos acerca del acompañamiento correcto de ese producto (vino, pan, momento exacto...) y después de todo este proceso meterlo en la cesta de la compra como si fuera la solución de un jerogífico... un vino implica casi un cuarto de hora, por no decir lo de la baguette...
el mundo actual trata de incorporar lo otro por todas partes, como algo que ya existía, como si se tratara de lo que yo desayunaba ayer, o utilizaba para merendar, o tal vez tenía siempre en mis manos después de jugar un partido de baloncesto. la estantería de los supermercados puede hablar más que nosotros mismos, y a menudo no somos concientes de la cantidad de cosas que nos quiere decir. por eso me entretengo más en escucharlos que en darme una vuelta por una plazoleta con guías turísticos, y estancos con souvenir y postales. como una simple fotografía de lo que ha sido siempre ese país o un testimonio que quiere continuar inalterable, miro la cantidad de productos y los expositores y sus neveras repletas de cosas insólitas, espero entender algo más del mundo, quieto en medio de la sección de pasta viendo como justo a mi lado alguién llena su carrito con toneladas de macarrón en caja para pasar el final del invierno hirviendo litros y litros de agua, imaginando quizás que es la única forma de sentirse en casa comiendo lo de siempre...

viernes, 21 de marzo de 2008

para llevar en rutas

"Yo soy el individuo.
Me preguntaron que de dónde venía.
Contesté que sí, que no tenía planes determinados.
Contesté que no, que de allí en adelante"



Nicanor Parra

lunes, 17 de marzo de 2008

toulouse de mañana

por las mañanas toulouse despierta de manera distinta a las otras ciudades que he conocido.

un ritmo lento se empotra a las paredes y se acurruca en las escaleras que suben y bajan de los puentes, como si el frío de la noche tratara de recuperar su fisonomía líquida en este proceso, acorde a los movimientos del Garonne. las calles comienzan a recibir el olor del desayuno mientras los jardines y los parques, aún escarchados, se descortezan el frío y comienzan a llenarse con algunos perros que ladran y retozan en su paseo diario...
la temperatura del día se origina a través de esta mezcla de sensaciones: la textura gélida de la noche pasada, la primavera de las casas, el ruido de la gente andando hacia cualquier parte, la humedad cubriendo los estancos..., y como punto de encuentro las cafeterías medio desiertas que por la mañana toman el aspecto de fabricas de lectura o la forma de un esqueleto al que todavía le quedan horas por vestirse.
el sol remonta medio somnoliento, legañoso, casi desorientado... se desplaza e invade las vidrieras de los comercios y enciende los ojos de aquellos que salieron de la boca del metro como de una herida... va activando interruptores imaginarios, conectando voces, amarrando árboles...
toulouse se recupera de un modo particular. pocos en la ciudad prestan atención a esta composición sinfónica de los elementos. este enjambre del sur de francia renace medio desnudo y medio perdido, destemplado, cubierto de hojas de periódico del próximo día.
aquí se borra la etiqueta del tiempo. amanece como quien descubre que los paisajes se inventaron para acompañar a las mañanas, o como quien dice que entre el sueño y el día hay un sólo vínculo...

toulouse termina entonces su recomposición diaria.

El arte de dibujarte

"En algún lecho del golfo de Corinto, en tiempos de la Grecia antigua, una mujer contempla, a la luz del fuego, el perfil de su amante dormido.
En la pared, se refleja la sombra.
El amante, que yace a su lado, se irá. Al amanecer se irá a la guerra, se irá a la muerte. Y también la sombra, su compañera de viaje, se irá con él y con él morirá.
Es noche todavía. La mujer recoge un tizón entre las brasas y dibuja, en la pared, el contorno de la sombra.
Esos trazos no se irán.
No la abrazarán, y ella lo sabe. Pero no se irán
."


Eduardo Galeano

sábado, 8 de marzo de 2008

al empezar la ciudad

podría decir que no existe la ciudad que conocí porque no la han inaugurado aún.

tuve la suerte de visitarla, pero no recuerdo ni cuándo ni cómo llegué a ella...

paseé por sus parques a medio construir y escuché los ruidos que hacían los niños ensayando gritos y golpes, y algún que otro murmullo practicado por unas madres delante de un árbol cualquiera mirando a sus hijos interpretar el personaje que les fue asignado. la luz de las farolas todavía permanecía envuelta en celofán y sólo un tímido parpadeo dentro de unas cajas colocadas en la calle hacía intuir su presencia. los semáforos conservaban ese brillo anaranjado intermitente a la espera de ser encendidos, los relojes no coincidían en la hora, los coches estaban embalados, por las avenidas el olor era una mezcla de plástico y madera...

una ciudad sin empezar..


había miles de obreros desempaquetando, montando, taladrando, barriendo... aquí una bombilla halógena con la que resaltar un letrero, allí una muralla para dividir los jardines, o incluso un grupo de artistas creando una performance con la que comenzar el primer día de vida de esta ciudad desnuda.


caminé entre cajas, albaranes, camiones que iban y venían y cosas que quedaban fosilizadas en medio del asfalto. durante unas cuantas horas era uno más en medio de aquel collage y ni tan siquiera los ingenieros o los agentes de seguridad que se ocupaban de organizar aquel tinglado descomunal, habían prestado atención a mi presencia.


continué hasta llegar a algo parecido a un muelle (siempre en construcción) donde unas gruas iban montando, uno encima de otro, los tretrápodos que recordaba haber recorrido cuando pibe. el mar no era tan diferente de los otros mares, pero algo lo distinguía y lo personalizaba. unos buceadores con trajes amarillos y redes iban vertiendo un contenido en el agua; y otros, estos vestidos con trajes de color azul, dejaban cangrejos y pegaban mejillones y lapas entre las rocas. el mar aún no tenía el color turquesa con el que estaba familiarizado, sino que por el contrario una capa blanca lo cubría totalmente.


de la misma forma que entré en aquel escenario, no sé cómo logré salir, ni cuándo lo hice... mi recuerdo es vago y mis ideas no se han aclarado aún. aquella ciudad que no había empezado a existir la tengo metida en la cabeza, llevo detalles exactos y borrones de algunas calles, mi memoria mezcla los contenedores en donde guardaban a las parejas más jóvenes (preparadas para ser colocadas arbitrariamente) con esbozos de grafitis con los que pintar el transporte público...

no puedo dejar de pensar en aquella maqueta, en aquella ciudad por estrenar, los ruidos por oír, unos olores por sentir cuando la mañana se abre, la lluvia por empapar, y eso tan particular que dejan en el cuerpo de sus transeúntes y que afortunadamente no tiene nombre...

un día deseo volver a reconocerla, no sé si por azar o por búsqueda, toparme con aquellas calles poco recorridas, y convertirme en uno más que se pierde por ahí... y bueno, y quién sabe..., tal vez pensar que pertenezco a ella, y que es esa ciudad que quizás se inventó para mí... y que llevo por dentro.

viernes, 7 de marzo de 2008

prosas nómadas

"El quedarse en un mismo lugar durante demasiado tiempo puede producir en la persona una acumulación fatal de pésimos sedimentos emocionales: fermentos, mohos, agruras, podredumbres. Una señal inequívoca de que ha llegado la hora de pensar en ponerse en camino, emprender un viaje, sentir el viento en la cara y respirar aire puro."

Ryszard Kapuscinski

lunes, 3 de marzo de 2008

a la búsqueda

"ella respira en otra página del cuento"

Juan Gelman